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Cicatrices 5 5 2
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 Cicatrices

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Batman_Ani
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MensajeTema: Cicatrices    Dom 11 Jul 2010 - 9:36

Ola!! bueno soy nueva por aqui y tambien en esto de hacer fics... pero espero que les guste!!


Cicatrices
Autor: Batman_Ani
Tema: only bros & the family business.
Calificación: NC15
Resumen:
V era cazadora. Y de las buenas. Pero cuando el hombre lobo la hirió, los Winchester la rescataron. Otra vez. Trabajarían juntos en encontrar a ese cabrón… pero entonces una llamada de la cazadora Bella James lo cambió todo. Aquel ser era algo más… algo que dejaria huella en ellos para siempre…
Estado: 10 capitulos hechos y no se hasta donde llegaré..
Descargo de responsabilidades: los personajes de los chicos no son mios, pero los de las cazadoras V y B sí!



Capitulo 1


Bajé las escaleras despacio. Bobby había vendado mi herida del muslo pero aun así dolía. Iba descalza y despeinada, pero la enorme camisa de Sam me cubría hasta casi las rodillas. Daba igual. No era como si tuviera que estar preciosa unas horas después de ser atacada por un hombre lobo.
Oh, joder. Los recuerdos de lo ocurrido la noche anterior me taladraron los sesos. Si no hubiera sido por los chicos… estaría muerta, o peor, sería una de ellos. Por suerte el cabrón no había llegado a morderme, sólo había conseguido hacerme algunos arañazos. Profundos…
Unos arañazos que dejarían cicatriz. Bien, en ese mismo instante, mientras bajaba el ultimo escalón y ponía los pies en la planta baja, decidí que iba a encontrar a ese cabrón, y a meterle tanta plata en el cuerpo como me fuera posible.
Avancé despacio, mientras escuchada las voces de Sam y Dean en la cocina. Hablaban sobre el caso. No me sentía con fuerzas para discutir sobre trabajo en aquel mismo instante, pero ellos estaban en la cocina y yo me moría por un buen sándwich de pavo.
Ambos se callaron en cuanto entré. Sam estaba sentado en la mesa, con una cerveza entre las manos. Sólo llevaba una camiseta gris y los vaqueros. Al parecer no era la única que había dormido en casa de Bobby.
Dean estaba apoyado en la encimera. La camiseta negra contrastaba fuertemente con sus ojos verdes. Sonreí. Debía de ser la luz. No siempre se le veían de ese color.
— Hola — Dije, aunque mi voz no salió de mi garganta todo lo sólida que hubiese deseado.
Dean me saludó con la cabeza, levantando la cerveza en un movimiento de bienvenida, pero no habló. Genial, seguro que estaba enfadado conmigo. No podía quejarme, la había cagado en el trabajo. Y por ello casi me habían matado. Pero, joder, la que había salido herida era yo, no él…
Sam intuyó el significativo silencio y habló:
— ¿Qué tal las heridas?
Lo miré entonces y le sonreí. Me encantaba este chico. Era siempre tan…
empático. Había heredado todo el don de gentes, dejando seco a su hermano. Me senté a su lado, dándole la espalda a Dean. Si había decidido odiarme, entonces no quería verle la cara.
— Aún me duelen — Dean hizo un gruñido, quejándose por mi comentario. Lo ignoré. — Pero sobreviviré. Si no llega a ser por vosotros… Muchas gracias, de verdad. No se donde estaría ahora si no hubierais estado allí.
— Probablemente serías uno de ellos — dijo Dean, cortante — Lo que, por un lado, estaría bien, ya que podríamos haberte seguido y encontrar su nido.
Las palabras dolieron más que mi herida durante un latido. Me levanté de un tirón, ignorando el lacerante dolor de mi pierna, encarando a Dean. Avancé el escaso espacio que nos separaba y lo miré a los ojos.
— ¿Cuál es tu problema? ¿Has recibido tú algún arañazo de un monstruo? Oh, espera, no. Esa soy yo. Tú — lo señale con el dedo — tienes tu precioso culo intacto, así que deja ya de despotricar. No estoy de humor para que me recuerdes que la he fastidiado.
No se si fueron las palabras, la mirada, o que de verdad me vio el dolor de la pierna reflejado en mi cara, pero no siguió discutiendo. Dejó su cerveza en el fregadero y se marchó, dejándome allí, con un montón de mierda que no había dicho, odiándolo por echarme cosas en cara, y sin embargo, echándolo de menos...

Capitulo 2

— ¿Vas a ir a hablar con él?
La voz de Sam se entremezcló con mis pensamientos, y cuando al fin fui capaz de responderle, no sabía que decir. Realmente debería hablar con Dean… pero no entendía aquel cabreo monumental que se había pillado por aquello… un fallo era solo eso, nadie había resultado gravemente herido… y yo me estaba recuperando… pero él me trataba como si hubiera matado a alguien.
No lo has hecho ¿RECUERDAS? ESE ES EL FALLO. Anoche tenías que matar a ese maldito hombre lobo, no bailar un tango con él…
Moví la cabeza para despejar esa voz de la culpa que me repetía tonterías como esa desde que me había levantado.
— Debería, Samm — me callé. Casi le dije Sammy. — Pero en este momento su lenguaje se limitaría a gruñidos si lo intentara… y no estoy de humor. — Le di un bocado a mi Sándwich mientras veía como el pelo de Sam se agitaba por la brisa que entraba desde el exterior. Eso me hizo recordar el horrible aspecto del mío. Gruñí.
Una ducha significaba subir las escaleras y tal y como estaba mi pierna no creía que aguantara todos los escalones. Además, lo último que necesitaba en ese momento era tropezar y partirme el cuello.
— Sam…
— ¿HUH?
— Necesito un favor
Él alzó las cejas interrogante mientras se terminaba su sándwich.
— ¿Me ayudas a llegar hasta el baño?
Asintió con la cabeza sin pensárselo y añadió:
— Después debería revisarte las heridas… Bobby las cosió todas, pero hay que mirar si algún arañazo se ha infectado y si todos los puntos siguen en su sitio…
Gruñí de nuevo. Me estaba empezando a parecer a Dean. Pero es que aquello iba a doler. Bueno, al menos era por mi bien, ¿no?

****************

Sam me cargó por las escaleras. Debería decir que fue algo embarazoso, dado que solo llevaba una camisa. Su camisa. Pero lo cierto es que por suerte para mí, el metro noventa y tres de chico moreno estaba a mí disposición y me libró de unas cuantas escaleras y unos pinchazos molestos en el muslo. Así que no estaba avergonzada, sólo muy agradecida.
Me dejó en la puerta del baño.
— Gracias, Sam. No tenías que haberte molestado.
— No te preocupes — sonrío, un par de hoyuelos se formaron alrededor de sus comisuras — Te espero en la habitación para la cura ¿vale?
— Claro
Sonreí débilmente… él me dio un beso en la frente y se marchó, probablemente a coger el botiquín.
Me di la vuelta y entré, cerrando la puerta tras de mí, más por costumbre que por otra cosa. Aunque dado como estaban las cosas no es como si Dean me fuera a dar una sorpresa… no era mi día de suerte.
Me desvestí y estuve debajo el chorro de agua caliente lo más rápido que pude. Tuve que quitar los vendajes para lavarme bien. No era lo más adecuado, lo sabía. Pero Sam iba a curarme y a ponerme unos nuevos así que no creí que se considerara un pecado mortal…
Mientras me duchaba, recordé cuando Bobby me cosió el día anterior… la aguja y el hilo se habían sentido como alfileres en mi magullada piel… Dean había estado en la habitación, mirándome con gesto serio y pensativo… yo había agarrado las sabanas con fuerza para no gritar por el dolor, y había contenido las lágrimas…
Pero ahora sólo era una cura, me recordé a mi misma. El trabajo duro ya estaba echo. Eso esperaba.


Aviso: los demas capis con mas largos, esque los primeros me salieron asi de cortitos
Razz Very Happy
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MensajeTema: Re: Cicatrices    Dom 11 Jul 2010 - 16:13

Hola Ani, muy bueno el fic, espero la continuacion.
Te pido q pases por Bienvenidos, vamos a presentarnos para saludarte como corresponde.

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MensajeTema: Re: Cicatrices    Lun 12 Jul 2010 - 9:58

Muchas gracias por el comentario y por la bienvenida Very Happy
Por aqui dejo el siguiente capitulo...

Capitulo 3


Volví a la habitación tan rápido como pude, no queriendo hacer esperar a Sam demasiado. Seguramente él tenía cosas más importantes que hacer a parte de ocuparse de mí y no quería abusar del tiempo que me estaba dedicando.
Lo encontré sentado en mi cama, con el portátil sobre las piernas. Oh, chico responsable. Apostaba mi pierna buena a que estaba investigando sobre el trabajo que habíamos dejado a medio la otra noche.
— ¿Algo nuevo? — pregunté, mientras caminaba hacia mi bolsa. Siempre llevaba el macuto con algo de ropa, por si cosas como ésta ocurrían.
Sam levantó la cabeza del ordenador, y se pasó las manos por el pelo, como solía hacer.
— Nada que no sepamos ya… He encontrado algunas señales que podrían ampliar nuestra zona de búsqueda un par de manzanas más…— cerró el portátil — Pero sabiendo como sabe que vamos tras él, va a cubrir sus huellas.
Asentí, apenada. Todo aquello era por mi culpa. Sí solo me hubiera esperado la otra noche… pero no, yo había salido disparada tras él en cuanto lo había visto… sin preocuparme por los daños que podría sufrir ni por estropear la cacería. Joder, V, pareces una puta novata en esto de las cacerías.
Dejé que la toalla cayera al suelo, dando la espalda a Sam. La verdad es que no pensé en si él se podía sentir incomodo o no, simplemente me vestí los más rápido posible: la ropa interior fue primero y una camiseta negra después. Dejé los vaqueros fuera para ponérmelos más tarde, cuando Sam acabará de vendarme.
Cuando me dí la vuelta encontré a Sam muy ocupado inspeccionando el botiquín, considerando que podía servirle; probablemente eso se debía a mi desnudo de hacía un minuto. El chico había preferido ocuparse en otra cosa, para que estuviera segura de que no miraba. Qué caballeroso.
— Ya puedes mirar, Sam. No te voy a morder. — dije medio riéndome. La única sonrisa de corazón que se dibujaba en mi cara desde la otra noche.
— Tú no, pero Dean…— murmuró por lo bajo, entre dientes, riéndose también.
Tuve que reírme. No pude evitarlo. El chaval era como una bocanada de aire fresco en toda aquella presión que estaba sobre mí, y eso se agradecía.
Dean apareció en aquel momento, apoyándose en el umbral de la puerta con una chocolatina a medio comer entre manos. Bien, el cabreo no le había quitado el hambre. Eso era casi imposible.
Llevaba la camiseta negra manchada de grasa y también los brazos. Un poco la cara. Estaba guapo así, cuando se manchaba arreglando el Impala. A mi me gustaba observarlo, todos aquellos músculos combinándose cuando apretaba el destornillador o la llave inglesa… y la cara de concentración, con el entrecejo ligeramente junto mientras pensaba en lo que faltaba por arreglar. Despejé mi cabeza, lo mejor era parar ese tren, por mi propio bien.
Pero hoy era diferente, era muy probable que se hubiera dedicado a arreglar el piloto que el monstruo les había roto la noche anterior.
— ¿Qué es tan gracioso? — dijo medio en serio medio en broma, con el humor algo más suave que aquella mañana.
— Nada que merezca la pena repetir, créeme — aquel era un momento entre Sam y yo, y dado como se había comportado conmigo antes, no me sentía muy comunicativa con él.
Sam y Dean compartieron una mirada significativa, y luego ambos me miraron. Oh, sí. Sabía de sobra lo que venía a continuación. Así que como una chica buena que había prestado atención en clase y que había aprendido la lección, me tumbé en la cama, doblando la almohada tras mi cuello. Me preparé mentalmente para lo que iba a suceder, mientras Dean se sentaba en la única silla de la habitación y Sam preparaba las cosas.
Dean me miraba desde su sitio, diciéndome cosas sin decírmelas. Aquel momento era demasiado para mí, así que cerré los ojos mientras sentía como la cama se hundía ligeramente ante el peso de Sam.
Damas y caballeros el espectáculo iba a comenzar. Sentí la mano de Sam en mi pierna, examinando las tres marcas profundas en mi piel.
Sam suspiró pesadamente. Yo abrí un ojo, temerosa de preguntar.
— ¿Qué está mal? — Para mí sorpresa fue Dean quien preguntó. Bueno no me sorprendía que hubiera entendido a su hermano antes que yo, después de todo, nadie conocía mejor a su hermano pequeño que él.
— Los dos arañazos exteriores están bien, pero el de la parte interna del muslo esta un poco infectado… Creo — me miró, una mirada de entendimiento, sintiéndolo por mí — Creo que voy a tener que limpiar y volver a coser.
—Haz lo que tengas que hacer. Aguantaré. — no me lo creí ni por un momento, pero quedé bien.
Sam cogió lo necesario del botiquín, las gasas esterilizadas, el alcohol, unas tijeras y unas pinzas. Para mi alivio, empezó por lo suave. Fue cortando los hilos negros que Bobby me había puesto, y retirándolos cuidadosamente con las pinzas.
Tenía una cara total de concentración, con el pelo cayéndole ligeramente sobre los ojos, y el entrecejo marcándose sobre su nariz. El chico se veía hermoso así, como un ángel, con todos esos músculos trabajando exclusivamente para mí. Deseaba que pudiera encontrar alguna chica buena, de verdad. Odiaba ver tanta belleza y bondad desperdiciada. Aunque yo ya hubiera elegido al otro hermano.
— Esto va a doler… Necesito que te relajes todo lo que puedas.
Lo intenté. De verás que sí. Pero el primer arrastrón de la gasa empapada en alcohol sobre mi piel quemó como si alguien hubiera enchufado un puto soplete. Y, para mi vergüenza, grite como una nena.
Las secuencias se fueron repitiendo algunas veces más, hasta que toda la piel de mi herida estuvo limpia. Para cuando Sam terminó de desinfectar, yo estaba tan pálida como podía estar.
Sam me miró con los labios apretados. Sabía que lo estaba pasando mal por mí, pero no podía parar, tenía que terminar el trabajo o todo aquel mal rato no habría servido para nada.
Así que con un movimiento ágil y experto enhebró la aguja y comenzó a coserme. Los pinchazos se sintieron directamente sobre mi fémur. A aquellas alturas tenía la piel tan sensible que el dolor me parecía el triple. Pero Dean seguía allí, mirándome sin decir una palabra, así que no me quejé, sólo agarré las sabanas con más fuerza, haciendo que la piel de mis nudillos se viera blanca.
Dean se levantó en ese momento y se largó, de nuevo con el mismo humor que aquella mañana. No lo entendía. De verdad que no. Yo estaba allí, sufriendo una tortura y haciendo todo lo posible por que no se notara, y era él el que se cabreaba. No sabía lo que quería ni lo que necesitaba, pero por muy egoísta que sonara en aquel momento estaba más ocupada intentando no desmayarme. Me ocuparía de él más tarde.
Sam terminó de coserme y, al fin, vendó mi pierna. Mientras trabajaba en eso, dijo:
— No se lo tengas en cuenta.
— ¿Qué? — Me incliné hacia delante, apoyando las manos en el colchón, intentando levantarme un poco. ¿Qué no se lo tuviera en cuenta? Oh, claro que se lo iba a tener en cuenta… Sobretodo por que yo hubiera preferido que fuera él, y no Sam, quien se ocupara de mí…
—No te equivoques con él, confía en mí. Puede parecer que está cabreado contigo o culpándote por algo. Pero en realidad —Se paró mientras terminaba de vendarme — sólo esta cabreado consigo mismo… Se comporta como un verdadero gilipollas con la gente que quiere. — Sonrió, con esa sonrisa de: he pasado por ahí por más veces de lo que te puedes imaginar, bonita.
Las palabras de Sam me taladraron los sesos…¿Con la gente que quiere? O sea, que él me… Demasiado para mi lóbulo frontal ahora en ese momento, así que le contesté a Sam.
— Pero no lo entiendo…¿Por qué mierda se iba a estar culpando a sí mismo? Él no ha hecho nada.
— Por eso mismo. No ha podido evitar esto — dijo señalando mi pierna — Se siente culpable por haber permitido que esto pasara… como si él fuera responsable de ti.
Abrí la boca. La cerré. No sabía que contestar a eso. Sam me había dejado perpleja. Así que el capullo de su hermano estaba así por que se preocupaba por mí… pues vaya. Sin querer liberé un peso dentro de mí. Al menos no estaba enfadado conmigo… al menos el que se preocupara por mi significaba algo… Ahora sólo tenía que hacerle entender que mis errores eran sólo míos, me pertenecían a mí… no le permitiría sentirse culpable por mí.
— Debería ir a hablar con él — intenté levantarme.
Sam me detuvo, volviéndome a recostar en la cama.
— ¿A dónde crees que vas? Mira, ahora tienes que descansar esa pierna sino quieres volver a pasar por otra cura como esta. Toma.
Me dio una pastilla. Seguramente algún calmante para el dolor. Sí, necesitaba descansar. Descansar era bueno. Me la tomé sin poner pegas, sabía que él estaba en lo cierto.
El chico me tapó con la sabana y me dio un beso en la frente.
— Gracias, Sammy. –– murmuré. Y no era sólo por las heridas, si no también por la conversación. Entender a Dean a veces era más fácil si Sam estaba ahí.
Él solo asintió con la cabeza y apagó las luces, dejando que la neblina del sueño me atrapara y me envolviera. Cerré los ojos y dormí durante horas, soñando con algún universo alternativo en el que Dean estaba a mi lado y me sonreía.
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MensajeTema: Re: Cicatrices    Lun 12 Jul 2010 - 23:38

estoy escribiendo en duplex mi comentario: EXCELENTEEEEE !!!!!!

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MensajeTema: Re: Cicatrices    Mar 13 Jul 2010 - 6:00

gracias de nuevo por el comentario... Aqui dejo el siguiente (se me quedo bastante cortito
Laughing


CAPITULO 4:

Desperté a la mañana siguiente, sintiéndome como si hubiera dormido con una viga de 600 kilos aplastándome: me dolía todo el cuerpo. La luz de la ventana y el sonido de alguien duchándose en el baño del pasillo, me hizo levantarme. Era un día nuevo y tendríamos que ponernos a trabajar…
Oh, joder… el ciclo lunar… se había acabado… Hundí la cabeza entre las almohadas solo de pensarlo… joder, mierda… la única manera de cazar a un hombre lobo era durante el ciclo lunar… el resto del mes, no sería mas que una persona normal… lo que lo hacía imposible de cazar… así que tendíamos que esperar hasta el mes siguiente.
Gruñí. Los chicos me iban a matar. La había jodido pero bien y todo por mi dichosa, estupida pierna.
Me levanté y cogí los vaqueros que había dejado fuera el día anterior. Me los puse con mucho cuidado, pero aun así el roce se sintió sobre mi muslo como si alguien clavara agujas en un muñeco de vudú.
Apreté los labios y terminé de abrocharlos. Estaba poniéndome las botas cuando alguien entró. Me dí la vuelta, sólo para ver algo que no necesitaba, algo que archivé y almacené en mi memoria, para rebobinarlo una y otra vez las veces que me diera la gana:
Dean Winchester estaba en el umbral de mi habitación, con el pelo mojado, la toalla sobre el hombro y unos boxers negros como la única tela que lo ocultaba de mis ojos. Las gotas caían desde su cuello hasta su pecho y morían por el camino, trazando una silueta que me moría por dibujar. Los ojos verdes brillaban a causa de la luz, y una incipiente barba de un par de días le decoraba la cara.
Abrí la boca. La cerré. No había nada que decir ante aquella imagen excepto Santa Madre de…
— Sammy me ha mandado con otra pastilla — La dejó sobre la mesita de noche, junto a mi vaso de agua.
De repente el hecho de que él estuviera ahí sólo porque su hermano se lo hubiera pedido me abofeteó. Sí, así es como se siente la verdad cuando te da una patada en el culo. Él no estaba una mierda preocupado, él sólo estaba aquí por Sammy, su querido Sammy…
Gruñí, y le puse mala cara. Estaba hasta las narices de soportar aquella actitud de mierda que tenía cuando le daba la gana.
— ¿Cuál es tu problema? — dije, con cara de malas pulgas. Seguro que ir despeinada y con la señal de las sabanas en la cara ayudaba a crear el efecto que deseaba.
— No se de que me hablas, V.
— Mira, no me toques las narices…¿Qué no sabes de lo que te hablo?…¿Qué no sabes de lo que te hablo? — repetí imitando su voz. Él alzo las cejas en un gesto muy suyo y apretó los labios, pensándose el salir de la habitación y dejar a la loca que tenía delante hablando sola. Pero que le jodan. Que se jodiera. Ahora iba a tener que escucharme, quisiera o no. Me lo debía. — No se que es lo que te pasa conmigo… Siento mucho haberla cagado, de verdad. Sabes mejor que nadie que yo quiero cazar a ese hijo de puta… pero ya estoy harta de decir lo siento. No te gustan mis disculpas, bien, que te jodan. No voy a estar besándote los pies, como si tu fueras perfecto. El señor morritos no comete errores…
Debió de verme realmente cabreada. Cruzó los brazos sobre el pecho, ocultando los pectorales y haciendo que los bíceps se contrajeran por un momento en un movimiento sexy.
— Yo…yo…¿me has llamado señor morritos?
Lo corté.
— No me interesan tus bromas ahora, Dean. — Me acerqué a él, y tuve que alzar la cabeza para mirarlo a los ojos. No era tan alto como Sam, pero aun así superaba el metro ochenta y eso era, con diferencia, bastante más altura que la mía. — Escucha, sé que lo has pasado mal… sé que odias ver como la gente a tu alrededor sale herida… pero yo estoy bien, enserio. — bueno más o menos, pero de alguna manera tenía que convencerlo…— Yo la cague, yo salí herida, es lo justo ¿vale? Y ahora por mi culpa vamos a tener que seguir a ese cabrón a ciegas por que el ciclo lunar a acabado…¿Te crees que no lo sé? ¿Qué no me importa? Pues me importa, Dean y mucho. Y no necesito tenerte ahí, con cara de perro, recordándomelo. Ya estoy mayorcita para hacerme cargo de mis errores, ¿De acuerdo?
Sonrió. La primera sonrisa que le veía en días.
— ¿Qué? — gruñí.
— Nada, es solo que nadie me habla así. Excepto, tal vez, Sammy.
— Bien, pues ve acostumbrándote por que yo si lo hago.
Con la sonrisa aun pegada en los labios, salvó la distancia que lo separaba de mi, y con toda la determinación que tenía, me besó.
Seguía cabreada, de veras que sí, pero el traidor de mi cuerpo respondió por mí. Me pegué a él tanto como pude, sintiendo el calor de su cuerpo sobre el mío. Sus labios eran suaves, su barba me arañaba la piel y la mezcla de ambos me volvía loca. Sentí su aliento calido en mi boca cuando profundizó más el beso y su lengua acariciaba la mía.
Oh, joder… enfadada o no, había echado aquello de menos.
Las manos de Dean volaron por mi cuerpo, desde mi torso hasta el cierre de mis vaqueros. Los desabrochó tan rápido que apenas tuve tiempo de decirle que parara. Arrastró los vaqueros hacia abajo, sus manos acariciando mis muslos… Pero entonces dolió. La tela arañó los vendajes.
— Ay, joder — me quejé.
Él se despegó de mí, y me miró con cara sería, mortalmente sería.
— Lo siento
— No es culpa tuya.
— Debí haberle disparado a ese hijo de puta antes de que te pusiera un dedo encima.
Me volví a recolocar los vaqueros, con muuucho cuidado, y lo miré a la cara.
— NO-ES-CULPA-TUYA.
— Lo sé. Pero lo siento igualmente.
Y yo lo adoraba por eso. Y también me cabreaba. Lo que fuera.
— Siento haberte echo daño, por un momento se me ha olvidado lo de los arañazos.
Sí, y a mi también, pensé. Por un momento solo había existido Dean Winchester y la promesa de su cuerpo desnudo sobre el mío… por un momento… ”
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MensajeTema: Re: Cicatrices    Mar 13 Jul 2010 - 20:22

Ahhhh Any q manera de contar esta historia, nos vas a dejar a todas cachondas jajajajajaja
Muy bueno, espero pronto capitulo Laughing

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MensajeTema: Re: Cicatrices    Miér 14 Jul 2010 - 8:18

Ohh... pues entonces verás lo que viene después jajajaja Evil or Very Mad


Capitulo 5

“… Tardé el resto de la semana en recuperarme por completo. Las heridas se cerraron correctamente y Sam terminó por quitarme los puntos sin problema.
Ahora, aun en la casa de Bobby, lo único que podíamos hacer, dado que el ciclo lunar no coincidía, era buscar patrones y esperar.
Sam, que era un dios sobre el teclado del portátil, nos consiguió mapas del subsuelo y encontró al menos cuatro granjas a los alrededores que podríamos revisar.
No tardé mucho en notar como la ropa de mi macuto disminuía y al final de la semana necesite volver a casa a recoger algunas cosas. Ahora que estaba completamente curada, podríamos quedarnos allí sin problemas. Mi casa era lo suficientemente grande para los tres y así estaríamos al tanto de cualquier cosa que pasara, justo en el epicentro de la actividad.
Dean y Sam recogieron sus cosas, sin poner pegas. La verdad, los chicos se estaban portando genial conmigo. El asunto del hombre lobo era algo personal para mí. El cabrón había matado a una de mis amigas, cazadora también. Le había arrancado el corazón y la había dejado tan desfigurada, que si no la hubiéramos encontrado en su casa, habríamos necesitado pruebas de ADN para identificarla.
Así, con Dean conduciendo, Sam en el asiento del copiloto, yo detrás y Led Zeppelin sonando, estuvimos en mi casa en menos de una hora.
Aun era temprano, así que las madres estaban acompañando a sus hijos al colegio y las calles estaban atestadas de coches que se dirigían a puestos de trabajo, pero el acceso no nos fue difícil.
Dean aparcó el coche en la parte delantera de la casa, y yo sentí una oscura satisfacción al verlo aparcado allí. Al pensar en lo que significaba: él se quedaba en mi casa, conmigo, durante todo el mes. No dí saltos de alegría como una nena sólo por dignidad propia. Pero en realidad era lo que tenía ganas de hacer.
Bajamos de allí, y echamos un vistazo al panorama.
— Hogar, dulce hogar.— comenté
Ninguno de los dos dijo nada, sólo se dirigieron a la parte trasera del Impala y, como era costumbre, levantaron el falso suelo del maletero, y llenaron los macutos con armas: las pistolas, las balas y los cuchillos de plata, y la recortada de Dean.
Joder, eso si que era un puto armamento de guerra.
Levanté una ceja.
— ¿Asustados?
— Precaución — respondieron a la vez.
Ya. Si, bueno. Lo mismo daba. Total, hasta dentro de tres semanas el licántropo no debía dar señales de vida, y hasta entonces, no tendríamos nada de diversión.
Mi casa no era nada del otro mundo, solo la típica de dos plantas, con la cocina y el salón abajo, y las habitaciones arriba, pero serviría. Además, siendo cazadores, aquellos dos estaban acostumbrados a cosas peores.
Los chicos dejaron los macutos en sus habitaciones correspondientes, y me dijeron que iban a desayunar algo. Yo preferí quedarme en casa.
Sentirte en tu ducha, enjabonarte con tu jabón, y oler como a ti misma después de una semana de mierda, era sin duda, una bendición. Me vestí lo más rápido posible y mi pelo fue recogido en una cola de caballo. Los chicos aun estaban desayunando pero quería asegurarme que para cuando volvieran todo lo referente a mí estuviera resuelto. No quería que me vieran como una quejica.
Revisé mi armario de armas, para ver si podía encontrar más armamento contra el hombre lobo que nos pudiera servir. De nuevo, no tenía nada que ellos no tuvieran en sus mochilas: pistolas y mucha plata. Pero toda la munición posible era aceptada.
Baje hasta la cocina y me preparé un café, mientras revisaba el frigorífico. Arggg. Casi todo lo que había dentro llevaba una etiqueta pegada de: VIAJE A LA BASURA. Estaba tirando las cosas al cubo, cuando los chicos entraron por la puerta, con un periódico en la mano y hablando de algo.
No los escuche. No es que no me interesara la conversación ni que ellos no fueran los suficientemente interesantes por si solos como para prestarles atención, era solo que quería darles algo de espacio a pesar de que yo estaba allí. Ya sabes, momento de hermanos y toda esa mierda.
En cambio me senté sobre el mostrador de la cocina y los observé con mi taza de café en la mano. Dean llevaba una camiseta gris, simple, con el amuleto sacado por fuera, y unos vaqueros. No era que el chico necesitara decoración. Él era decorativo por si sólo.
Sam vestía una camisa de cuadros roja y negra, remangada hasta más arriba de los antebrazos, los músculos marcándose a medida que hababa y los movía explicándole algo a su hermano. Los vaqueros oscuros y unas zapatillas acompañaban. Bien, hoy iba.. bastante grunge. Que mono, pensé.
— ¿Tu que crees, V? ¿tenemos un caso o no? — preguntó Dean.
— HMM? — dije yo
— ¿No has escuchado nada de lo que hemos dicho? — me miró con cara de “eres-idiota-o- que?”.
— Lo siento, no. Estaba distraída.— para mi vergüenza diré que mis mejillas se colorearon.
Sam medio sonrío y se apiado de mi, haciéndome un pequeño resumen de lo que habían descubierto.
— Hay un caso en el periódico. Raro. Cuatro muertes, sobre dos parejas diferentes… muertas en las mismas circunstancias… o parecidas al menos.
Aquí hizo un parón, como si le diera vergüenza continuar. Se aclaró la voz, preparándose lo que iba a decir, pero Dean lo atajó.
— Murieron… teniendo sexo.
Yo alcé las cejas, sorprendida.
— ¿Cómo?¿Qué? — centré un poco más mis pensamientos y conseguí decir — ¿Cómo practicas sadomasoquistas o algo así? ¿Se les fue la olla y no supieron como detener esa mierda hasta el punto de morir?
— No. No se trata de eso. Simplemente murieron haciéndolo.
— ¿Paro cardiaco?
— Hemos revisado los cuerpos, ya sabes— dijo Sam. Sí sabia a lo que se refería. Se hacían pasar por falsos doctores, policías, agentes, detectives, psicólogos… bueno falsos-lo-que-fuera, con tal de conseguir ver y analizar las pistas. — El informe del forense no ha encontrado pistas de golpes, contusiones o roturas. Al parecer la causa de la muerte es la deshidratación… como si hubieran, bueno ya sabes, follado hasta morir.
Sonreí sorprendida. ¿Follar hasta la muerte?
— ¿Cómo en el experimento de las ratas? — pregunté.
— Exacto — asintió Sam
Dean tenía la cara de no-tengo-ni-puta-idea-de-lo-que-decís, así que lo expliqué.
— Ya sabes, un experimento en el que pusieron un botón y cada vez que las ratas lo presionaban por accidente, recibían una descarga eléctrica. Pero una descarga placentera, similar a la de un orgasmo. Y, cuando pulsaban muchas veces el botón, morían.
— ¿Debo suponer que por las numerosas descargas?
— Nop. Morían de deshidratación: morían de sed y de hambre. Estaban tan enganchadas al placer, que se olvidaban de lo demás, sólo presionando el botón.
— Jooder.
— Sip — sonreí ante su cara y su media sonrisa. A veces me recordaba a un niño pequeño.
Volviendo a Sam, pregunté:
— Entonces, ¿Cuál es la hipótesis?
— Demonio — dijeron ambos.
— Déjame ver — estiré la mano para que me pasara el periódico. Me lo dio y revisé el articulo. Dos parejas: un hermano y una hermana, y madre e hijo. ¿Qué coño?
— Habéis visto que clase de “parejas” que eran.
— Ajá.
— ¿Qué pensáis, Succubus o Inccubus?
— Me gusta esta chica, es lista — dijo Sam — ya era hora que te buscaras a una así. Barajamos la hipótesis del Succubus.
Sí, aquello tenía sentido: un demonio que se alimentaba del placer de los demás, y cuanto más placer provocara, más fuerte sería él… pero luego estaba lo de la clase de atrocidades… por esa clase de parejas… ¿Por qué el incesto?
Terminé mi café de un trago y se me ocurrió
— Claro! — dije, tan convencida y entusiasta que asusté a los chicos — ¿Cómo no lo había pensado antes? Por supuesto que es un Succubus, y la clase de gente que eran lo demuestra.
Me miraron con una cara de póker que no admitía discusión, así que me explique.
— si un Succubus hace que dos personas se pongan a follar a lo bestia, ellos obtienen un poder increíble con cada orgasmos de estos… imaginaros como sería el poder con relaciones prohibidas… como si el vinculo fuera más fuerte ¿Entendéis lo que digo? Como que al ser algo más prohibido, la recompensa es mejor.
Ambos me miraron de nuevo, esta vez sorprendidos por mi deducción.
— ¿Qué? De vez en cuando pienso, ¿Vale? Es bueno para la materia gris.
Me senté con ellos en la mesa, y nos miramos los unos a los otros…
— Vale, eso tiene sentido. Entonces ¿Ahora que? — preguntó Dean.
— Sabemos lo que es… lo importante es ¿Cómo se mata esa cosa? — pregunté.
— Es un demonio ¿no? — dijo Dean, moviendo las manos hacia su pantalón, y añadió — y nosotros tenemos esto — dijo sacando el cuchillo mata-demonios.
— Y esto — añadió Sam, sacando el Colt.
— muy bien, valientes. Ahora, ¿nos ponemos a trabajar en como encontrar a esa cosa?
— Joder, eso va a estar más complicado.. Puede ser cualquiera…
— Pero es un demonio ¿no? Y está intentando de almacenar en su batería una cantidad considerable de poder. Así que habrá dejado alguna marca, supongo. ¿Cosechas arruinadas tal vez?
— ¿Manos a la obra?
Todos nos levantamos ante las palabras de Dean, y fuimos a ocupar nuestros puestos detrás de los portátiles y los libros, intentando conseguir toda la información posible sobre como matar al cabrón.
De todas formas, lo del hombre lobo podía esperar, y una buena cacería siempre era una buena cacería. Además la compañía era la mejor del mundo.
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MensajeTema: Re: Cicatrices    Miér 14 Jul 2010 - 18:27

Hola Any ....
me encanto tu fic ...soy fan de algunas fics por aca, como las de padme....
pero en vista ke ella nos tiene un poco abandonadas ...comence a leer el tuyo....
y dejame decirte ke es buenisimo ....kede super enganchada desde el primer capitulo y acabo de terminar de leerlos todos de corrido ....

muy buenos ...porfa ...sigue publicando Razz
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MensajeTema: Re: Cicatrices    Miér 14 Jul 2010 - 18:31

Muchas gracias!!! Mañana pubicare el siguiente... esque como soy de españa, por aqui son las 12 de la noche!!! jajaa Me encanta que os guste de verdad!! Very Happy
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MensajeTema: Re: Cicatrices    Miér 14 Jul 2010 - 19:00

:O

wudhasdhlkasj Laughing

bueno lo esperare con ansias ...aca son recien las 6 de la tarde...xDD

diversion
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MensajeTema: Re: Cicatrices    Jue 15 Jul 2010 - 6:41

bueno chicas, siento colgarlo tan temprano por alla, pero es por la diferencia horaria jajaja
Este capitulo puede ser un tanto... ejem ejem.... hay lo dejo babas3

espero que les guste...

CAPITULO 6

“… Me rindo — dije mientras cerraba el portátil.
Después de cinco horas y no se cuantos cafés, mi vista estaba lo suficiente desenfocada como para no poder consultar ni una sola página más.
— Pienso que con esto será suficiente — dijo Sam, levantando unas hojas — Haber, hay dos sitios posibles: uno a unas pocas manzanas de aquí… los vecinos se han estado quejando de varios fallos eléctricos y en el centro hay un edificio en construcción sin habitar, que podría servir como escondite.
— Y este — continúo Dean — Las dos granjas del pueblo han perdido sus cosechas, y por allí hay varios graneros desiertos.
Me puse en pie, colocando bien mi camiseta.
— De acuerdo, vosotros id a revisar los graneros, y yo iré al edificio.
Ambos se miraron, y luego me miraron a mi.
— No vas a ir sola.
— Mira, Dean, se cuidar de mi misma.
Puso cara de sí, claro, lo que tu digas, bonita.
— Además —añadió Sam — ni de coña voy a ir con Dean a buscar a un Succubus que va haciendo incesto por ahí con las familias.
Dean lo pensó y abrió mucho los ojos con cara de espanto.
Ja, era verdad. No lo había pensado. Si el Succubus hacia aquello, lo mejor era mantener separados a aquellos dos durante la cacería o acabarían por saludarse con la lengua.
— Esta bien. Sam, tú ve con ella al edificio. Yo iré en el coche hasta los graneros y echaré un vistazo.
Abrí la boca para quejarme, pero sabía que tenía razón. Así que lo miré mientras se ponía la chaqueta de cuero y se escondía el cuchillo.
Sam se guardó el Colt en el hueco de la espalda y me dio una Firestar. Era una pistola pequeña, pero se ocultaba a la perfección entre la ropa y eso era un beneficio.
Dean miró a Sam.
— Llevad cuidado, vosotros dos.
Sam asintió con la cabeza, entendiendo perfectamente a su hermano. Tenía que llevar cuidado conmigo. Era una cazadora y era una adulta así que realmente no me hacia gracia que Dean me tratara como si aun llevara pañales… pero el hecho de que él se preocupara de aquel modo por mí… era… reconfortante…
Me puse la chaqueta y acompañé a los chicos hasta la puerta. Dean me dio un beso rápido y me miró seriamente.
— No hagas tonterías.
— Sí, señor.
—Hablo en serio.
— Tranquilo, cuidaré de Sam, no te preocupes — dije en broma.
Se rió, aquella media sonrisa perfecta iluminando su cara. Di unos golpecitos en el techo del coche.
— Vamos, lárgate ya. Y mantén el móvil encendido.
Arrancó sin más, dejando que el ronroneo del Impala llenara el aire, haciendo que pensara en lo bien que me vería en el asiento del copiloto. Peeero, ahora estábamos trabajando y había que centrarse.
— Vamos, chico grande. —dije a Sam — El sitio no esta lejos de aquí.

***************************************

No andamos más de unas manzanas hasta que estuvimos delante de un edificio a medio construir, con paredes a medio recubrir y ventanas aun sin colocar. Tenía que reconocerlo, el sitio era perfecto para esconderse si no querías que te encontrarán… allí no entrarían ni las ratas.
— así que ese Succubus…¿Es como un demonio normal?
— en teoría sí — Me contestó Sam mientras nos parábamos en la valla que rodeaba al edificio — puede haberse metido en el cuerpo de cualquiera… y debería poder matarse como a un demonio. Eso espero.
Mientras saltaba la valla, ayudada por Sam, sentí la pistola en mi cadera y recordé que iba armada, aunque en mi caso las balas no servirían de nada… Era un demonio y sólo el Colt o el cuchillo mágico matarían al hijo de puta.
Ya al otro lado, Sam y yo nos miramos y comprendimos. Ambos sacamos nuestras armas a la vez, y nos adentramos en la casa.
Sam iba delante de mí, abriendo el paso, comprobando que todo estaba en orden. El piso de abajo estaba vacío, tan silencioso como una tumba… pero en las escaleras se reflejaba una luz y el sonido de agua… como el de una bañera llevándose… inundaba el ambiente.
Sam me señaló hacia arriba con la cabeza y yo asentí y le seguí. Mientras subíamos, acercándonos cada vez más al lugar del que procedía la luz, un extraño cosquilleo me recorrió la piel… era cálido y eléctrico, como una caricia… y la piel de mi nuca se erizó.
Moví la cabeza, despejándome. Joder, estaba empezando a alucinar.
Sam iba delante de mi, la pistola alzada a la altura de su cara… y joder, eso era mucha altura… el chico era al menos un metro noventa y cinco… de repente mi vista se quedó colgada de su antebrazo, los músculos flexionándose cada vez que acariciaba el gatillo de su arma… y dios era tan fuerte…
Cerré los ojos apretando los parpados con fuerza. ¿Qué coño me pasaba?
Sam se paró delante de la puerta de la que provenía la luz, y yo choqué con él por estar pensando en sandeces. Dios su espalda se había sentido bien contra mi pecho y eso me hizo pensar en como se vería desnudo, con el pelo revuelto sobre la almohada.
Algo no iba bien. Tenia que ser eso. Yo no era así. A mi no me gustaba Sam de aquel modo… y sin embargo…
En un último instante de cordura, acerté a sacar el móvil y mandarle un mensaje a Dean. Habíamos encontrado al Succubus y necesitábamos su ayuda… Que dios me ayudara… y que Dean llegará pronto... Por que sino iba a hacerle algo a Sam.
Entré simplemente porque de repente no me quedaban fuerzas para hablar y mucho menos para mirar a Sam a la cara. Y a juzgar por el ruido de la respiración del chico, a él no le iba mucho mejor que yo intentando luchar contra aquellos… impulsos.
Lo que tuvimos ante nosotros una vez dentro fue inimaginable. En el centro de la habitación, una bañera blanca con los detalles en oro, semejando ser antigua, se alzaba rebosante de agua, y la silueta de la mujer más hermosa que había visto en mi vida estaba allí, de pie, desnuda, con su larga melena rubia ondulada llegándole hasta la cintura y un poco más abajo, haciendo que se pareciera a la Venus del Nilo… Nos sonrió con la cara más angelical del mundo, y si no era por que sabía que era un demonio, habría dicho que era alguna clase de Virgen.
Dios era hermosa. Parecía alguna clase de ninfa griega mientras se bajaba de la bañera y envolvía su cuerpo en una túnica blanca.
Por un momento se me antojo que estaba mal matar a tanta belleza… pero luego deseché ese pensamiento.
Sam intentó mantener la pistola en alto, apuntándola directamente a la cara mientras respiraba por la boca y su pecho subía y bajaba como si hubiera estado corriendo una maratón.
La diosa se dio la vuelta, y mientras se trenzaba el pelo mojado, dijo:
— Hm, mi querido Sam… ¿Por qué has venido sólo? ¿Dónde esta tu hermano?
Yo abrí la boca sorprendida. Claro, joder. Ese era el plan de la perra. Un polvo entre los Winchester. Me jugaría mi arma a que eso le daría el suficiente poder como para hacer estallar una bomba atómica.
— Bueno, estaba esperando que vinieras con tu querido Dean y observar como os… divertíais para mí… pero supongo que esta putita me servirá — dijo. Y acto seguido cerró los ojos y algo eléctrico en el aire aumentó.
Ni siquiera fui del todo consciente de que me había insultado, porque para cuando me vine a dar cuenta, el arma de Sam había caído al suelo y sus manos estaban en mi cintura.
El toque me imantó, llenándome de unas ansias que no había conocido hasta el momento… supongo que ese es el trabajo de un Succubus ¿No? Hacerte follar hasta que te arranques la piel y te sangren los labios…
No recuerdo si fui yo quien buscó la boca de Sam o si él vino a mí, pero recuerdo la expresión de Sam cuando presioné mis labios sobre los suyos. Tenía esa expresión de angustia, debatiéndose entre lo que debía hacer y lo que su cuerpo le pedía en aquel momento. Y maldita sea si no se lo pedía, porque podía sentir su erección contra mi estomago y yo… la quería.
Mi cerebro estaba en algún rincón de la habitación mientras observaba como mi cuerpo se arqueaba contra el de Sam y lo besaba con todo lo que tenía, uniéndome con él. Escuché de fondo como el Succubus se reía mientras mi mano viajo bajo la camiseta de Sam. Oh… joder… era tan… firme y cálido, y quise tenerlo tan pegado a mi como podía así que mi camiseta salio disparada de mi cuerpo y conseguí que la suya desapareciese.
Y al parecer yo no era la única con una urgencia que no podía comprender. Sam deslizó las manos sobre mi pecho desnudo, pellizcando mis pezones con los dedos. Jadeé y él se rió en mi oreja, y acto seguido su boca estaba sobre ellos, chupándolos como le fuera la vida en ellos…
Estaba mal… aquello estaba…
— Sam… — gemí, en el momento en el que sus manos se metieron bajo mis pantalones, bajo mis bragas, bajo mi… todo.
Me bajó hasta el suelo entre sus brazos y yo no hice nada para impedirlo. Al contrarió, mis manos trabajaron en desabrochar su pantalón y meterse bajo sus boxers… Oh, Dios… era… grande… Pero bueno, no era una sorpresa, él era grande por todas partes.
Lo acaricié mientras él se peleaba por sacar la ropa que me quedaba puesta de en medio… aumenté el movimiento con mis manos mientras pensaba que quería acariciarlo… con la lengua… Así que me dí la vuelta y me senté a horcajadas sobre él, lista para comportarme como la puta que me sentía en aquel momento.
Al instante en que mis labios mordieron sus pezones, gimió. Un sonido masculino, grave… satisfactorio.
Estaba deslizándome hacia abajo por su cuerpo cuando un golpe me sacó de la neblina, devolviendo mi cerebro a donde debería estar. El Succubus estaba en el centro, donde la habíamos dejado antes de… ejem, sólo que ahora parecía una lámpara fluorescente… como si se hubiera cargado de poder. Literalmente.
En ese momento miré hacia la puerta y descubrí quien había hecho el ruido. Dean había entrado dando un portazo y ahora estaba paralizado mirándonos. A Sam y a mí. Juntos y medio desnudos en el suelo. Geeenial.
Mi mirada se encontró con la suya y de golpe todas las ganas de besar a Sam, de tocarle y lamerle se desvanecieron. Dean estaba aquí… y era a quien yo quería…
Así que me levanté del suelo y caminé hasta él, medio desnuda como iba, dispuesta a que él estuviera igual en unos minutos… Y sinceramente, no sabía si aquello era a causa del Succubus o sólo de que lo deseaba mucho…
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MensajeTema: Re: Cicatrices    Vie 16 Jul 2010 - 0:03

Surprised desmayo

sin comentarios....es pero la continuacion para comentar Laughing
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MensajeTema: Re: Cicatrices    Vie 16 Jul 2010 - 11:44

oh... pues entonces preparate... Si te gusta Dean... TE va a encantar esta parte jajajaja
Gracias de nuevo por leerme!!

CAPITULO 7

“…. Dean me miraba con el cejo fruncido mientras avanzaba hasta él. Podía imaginarme por qué. Estaba ante él, desnuda a excepción de las bragas, que por algún bendito milagro aun seguían en su lugar. O quizá se debía a que hacía unos minutos, me había visto lamiendo el cuerpo de su hermano. Dado que me había visto desnuda más veces de las que podía recordar, lo último era lo más probable.
La luz tras de mí se hizo más potente, el Succubus enviando una ola de poder y de electricidad que me imantó hasta la médula. Dios, estaba ardiendo.
Me puse en el ángulo de tiro de Dean, así que se vio obligado a bajar la pistola o a apuntarme. Sonreí ante eso y me pegué a él. Mis labios viajaron por su mandíbula hasta el lóbulo de su oreja y le mordí. Su cuerpo se estremeció y yo gemí, satisfecha.
Sus manos se pararon en mi cintura y me recorrieron los costados y los brazos sólo para pararse en mis hombros. Intentó separarme de él con un empujón suave.
— Vamos, V, céntrate. — lo dijo bajito, casi en mi oído, lo que, dado como estaba yo, sólo empeoró las cosas. Sin importar el contenido del mensaje, las palabras se habían sentido bajas e intimas en mi oreja. Su aliento, una lengua de fuego que me hacía desearle aún más.
— ¿Qué pasa, D? — él siempre me llamaba V, así que D se veía correcto. — ¿Es que no te gusto?
Me pasé las manos por el cuerpo, mientras ese cerebro mío que, a pesar de seguir dentro de mi cráneo, se había tomado unas vacaciones, se preguntaba cuando me había comportado de manera tan vulgar. Me estaba toqueteando, en una sala con un Sucubbus, el hermano de mi novio, al que previamente había besado y tocado, y Dean mirándome. Próxima parada, un club de estriptease. Hurra por mí.
Pero, pensó por otro lado esa gran parte irracional que ahora me dominaba, la cara de D no tenía desperdicio. Los ojos como platos me revisaban de arriba abajo mientras el trabajo del Sucubbus se dejaba ver en su cuerpo: tenía las pupilas dilatadas, le sudaban las manos, su respiración era irregular y podía ver su erección tirando tras su bragueta. Pero aun así, resistía.
Debería haberme sentido herida por no tener la fuerza de voluntad que él estaba teniendo, pero sólo sentí una oleada de deseo. Intensa. Tan intensa que me obligó a arquearme contra su cuerpo y besarle, sin dejarme pensar en otra cosa que no fuera la tarea de quitarle la camiseta sin que mis labios se despegaran de esa boca suya.
Él gimió en su garganta, y por un momento se dejó llevar. Sus manos viajaron hasta mi pelo castaño, liberándolo de su cola de caballo, haciendo que cayera en ondas grandes hasta la mitad de mi espalda y sobre mis hombros.
Gracias a Dios, él entendió mi idea y su camiseta voló hasta algún rincón, olvidada. En el momento en que mi cuerpo caliente y necesitado entró en contacto con su piel, creí que iba a arder. Dios, sólo encontrarían mis cenizas.
El deseo que el Succubus había creado sobre Sam había sido intenso, pero totalmente fruto del hechizo del demonio… pero lo que yo estaba sintiendo por Dean, aunque estaba claramente influenciado por los poderes demoniacos de aquel ser, ya tenía una base. Yo lo deseaba ya lo suficiente estando en mis cabales como para que mis sienes latieran. Ahora, añádele a eso, un demonio que hace que sientas unas ganas horribles de follar. Y sí, así era como yo me sentía: tan caliente como todo el jodido infierno.
Dean vaciló durante medio minuto, pero yo no tenía tiempo para tonterías, necesitaba orgasmos y los necesitaba ya o me iba a estallar la cabeza, así que dada la duda del machote, agarré su mano, esa que estaba parada en mi cintura, y con su mano en la mía, la metí bajo mis bragas, haciendo que esos dedos largos suyos se abrieran paso donde yo más lo necesitaba. Jadeé, las sensación intensificándose dentro de mí.
Dejé su mano donde estaba y puse las mías alrededor de su cuello y de esta manera conseguí tener el equilibrio suficiente para frotarme contra esa mano suya yo misma.
— oh joder, V… — murmuró él, en un gruñido bajo… excitado.
Entonces metió la pistola, que aun seguía en su otra mano, en la base de su espalda, y gracias a todos los dioses, me besó fuerte y se ocupó de mí, metiendo un dedo en mi interior y luego otro.
Grité por que simplemente no pude evitarlo. El orgasmo me invadió de repente sólo con la sensación de su lengua sobre la mía, y sus dedos dentro de mí, moviéndose para mí en un ritmo decadente. La sensación me recorrió el cuerpo, extendiéndose desde mi vientre hasta la punta de mis dedos.
Entonces la luz de la habitación se intensificó y la electricidad del aire también. Como si eso fuera un mal presagio, Dean despertó de ese dulce trance en el que había entrado momentáneamente, y dándome un ligero beso, sacó esa mano suya, esos largos dedos suyos, de donde los tenía y me apartó de él.
A pesar de mi reciente liberación, me sentí sexualmente frustrada porque él no me deseara, y eso, y la sensación de que algo no iba bien, me hizo entrar en razón. De repente fui realmente consciente de que estaba casi desnuda y busqué mi ropa y me la puse mientras observaba lo que ocurría.
Sam estaba sentado donde lo había dejado, como si siguiera en un extraño trance, así que me acerqué hasta él y cogí su cuchillo, lista para atacar y defenderlo si hacía falta.
La zorra estaba ahora tan jodidamente iluminada que parecía un subrayador amarillo. Dean estaba frente a ella, listo para meterle una bala entre ceja y ceja, pero entonces la demonio abrió los ojos y lo miró frustrada.
— ¿Cómo es posible que no estés retorciéndote de deseo?
— Qué puedo decir, me gusta ser tocapelotas.
La hermosa Succubus se rió, y agitó su cabello. Otra ola de deseo llenó el aire, y hasta yo pude sentirla, viéndome obligada a morderme el labio con tanta fuerza que probablemente me había echo sangre.
Pero Dean seguía ahí pasmado mirándola aburrido.
— Libera a mi hermano.
— Sólo si le das un besito. — rió ella.
— No lo repetiré otra vez perra.
— Tendrás que matarme.
— Bien, ahora nos estamos entendiendo. —Dean trató de dispararle, pero el arma salió dispara hasta el otro lado de la habitación.
El demonio se acercó hasta él, caminando tan sensualmente como una maldita serpiente.
— Dean, Dean, Dean, ¿Qué voy a hacer contigo? — no me gustaba el sonido de su nombre en los labios de ella — Sabes, creo que ya se lo que es. — para cuando dijo esto estaba tan cerca de él que en realidad podría besarlo — ¿Sabes porque no sientes el mismo deseo que ellos? ¿por que no la deseas como ella a ti? Por que, en el fondo, tu no deseas nada…. quizá no lo sepas, o no lo quieras admitir, pero no deseas por que estas.. Muerto por dentro, tan muerto como las rosas en invierno.
Mientras la perra le echaba el discurso a Dean, me aproximé a ella por detrás, sin que me viera. Dean me vio y leyó mis intenciones, así que simplemente le siguió el juego.
— ¿Qué te hace suponer toda esa basura? — preguntó
— El hecho de que aun te alzas ante mí, sin estar tan desesperado por sexo como un perro en celo. Pero no, los muertos no necesitan nada ¿verdad? Ni siquiera sexo.
Estaba justo detrás de ella lista para rematarla, así que Dean dijo:
– ¿Sabes una cosa? Estoy harto de vuestra mierda de filosofía, esa mierda de autoayuda que queréis meterme en la cabeza cada vez que trato de matar a algún hijo de puta como tú. Joder, me siento como House, todo el mundo intenta analizarme. Pero ¿sabes que? — el Succubus alzó las cejas, interrogante — Que con toda la mierda que crees que sabes sobre mí, no has previsto esto.
Y entonces lo hice. Le clavé el cuchillo a la perra desde atrás, el sonido de huesos crujiendo llenando mis oídos, la sangre manchando mis manos, y esa luz eléctrica se desvaneció, la chica calló muerta al suelo, el demonio estaba muerto, el trabajo estaba hecho.
En el momento en que el Succubus y su hechizo se desvanecieron, Sam despertó de su trance. Sacudió la cabeza como si no supiera donde estaba y se miró a si mismo.
— ¿Qué…?
— No preguntes. — le contesté.
Se levantó, haciéndome caso, y sin preguntar nada, se vistió lo más rápidamente posible. Dean cogió su arma del rincón al que había ido a parar y los tres nos dirigimos hasta el Impala en silencio.
El trabajo había quedado hecho, pero me había dejado un mal sabor de boca. Gracias a Dios Sam no se acordaba de nada… pero yo no tenía tanta suerte, y seguro como el infierno que Dean tenía la imagen de nosotros dos grabada en la mente… Nada bueno podía salir de esto, me dije mientras cerraba la puerta y el sonido del Chevy me envolvía, el ronroneo suave acariciando el aire de manera tranquilizadora…”
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MensajeTema: Re: Cicatrices    Vie 16 Jul 2010 - 14:18

Surprised desmayo desmayo desmayo desmayo babas3 Razz Razz Eek Eek babas babas
Lo unico q puedo decir, q me sale decir QUIERO SER V !!!!!!!!! Con ambos bro guauuuuu!!!!
Ahora mi herrrrmosoooo y fuerteeeeee Dean , cosa mas bella q hay en el planeta, es eso solo FUERTE nada de muerto y esa boludecessss...
Niña Any q puedo agregar... babas babas3 q me tengo q ir a dar una ducha fria y eso q aca es invierno y sta haciendo bajo cero, asi q por tu culpa me voy a resfriar
En vdd FELICITACIONES!!! Tienes pasta de escritora, no cabe la menor duda.. aplaudiendo aplaudiendo aplaudiendo
Espero continuacion... rezo

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MensajeTema: Re: Cicatrices    Sáb 17 Jul 2010 - 12:15

Muccchhhiiiisiiimas GRACIASSSSS Embarassed me hiciste sonrojar!!!

Aca dejo la siguiente, espero que les guste, pero aviso que esta parte me salio mucho mas suave y melosa con Dean... no se porque, pero bueno igualmente lo dejo por aqui. Disfrutenlo...


CAPITULO 8


Parte 8

“… Aquella misma noche me desperté sobresaltada. Miré el reloj de la mesilla: apenas había dormido tres horas desde lo del Succubus. Entonces descubrí qué me había despertado. Mi móvil estaba sonando con Angels with dirty faces, de Sum 41, lo que sólo significaba una cosa: Bells me estaba llamando.
Bells era una de mis grandes amigas dentro del mundo de los cazadores y que me llamara a aquellas horas no era una buena señal.
Cogí el móvil rápido.
— Hey! — dije.
— Hola — su voz sonó cascada, rota como si hubiera estado en un concierto de rock toda la noche y ahora sus cuerdas vocales necesitaran unas vacaciones.
— ¿Qué es, B? ¿Estás bien?
— El hombre lobo — dijo, mientras notaba como las lágrimas marcaban su voz, que ahora se había vuelto ronca — ese carbón que mató a Claire… mierda, me ha atacado, V.
— Oh, joder. ¿Estás bien?
— Estoy en el hospital. Casi me desangra, pero logré herirlo.
— Mierda. — realmente no se me ocurría nada más que decir. — Joder, B, te juro que lo voy a matar. ¿Cómo te ha rastreado?
— No lo sé. Ni siquiera iba tras él… y no se porque me estaba buscando.
Se hizo un silencio en la línea, de esos en los que se oye el crujir de la llamada y las respiraciones del otro, y aunque tienes algo que decir no sabes como ponerlo en palabras. Finalmente encontró lo que tenía que decir.
— Hay algo más, V.
Esperé.
— Ese ser… no era un hombre-lobo. No estaba transformado completamente… y tenía colmillos, ya sabes… la clase de colmillos que tienen los chupasangres.
— ¿Qué?
— Te lo juro. Estaba como a medio transformar y aunque tenía garras, los colmillos estaban ahí… además se transformó a voluntad. El ciclo lunar no coincide.
Joder, era verdad. Había estado tan preocupada en Bells, que no me había dado cuenta de eso. Faltaban al menos 3 semanas para que el ciclo lunar concordara.
Así que lo decidí: iríamos a por B, y se uniría a la caza. No sabía como, ni lo que era y ni siquiera sabía si podríamos matarlo. Pero lo intentaríamos.
— ¿Dónde estas? ¿ En tu ciudad?
— Si… ¿Qué? ¿Por qué?
— Vamos para allá.
— No me dan el alta hasta mañana por la tarde.
— Genial, te recogeremos a la salida.
Se lo pensó durante un momento, luego suspiró y finalmente habló.
— Vale, está bien. Pero quizá necesite un par de días par ser yo completamente.
La entendía, las garras del hombre lobo aun estaban marcadas en mi muslo, las cicatrices, aunque débiles, se veían más de lo que me hubiera gustado, y se necesita tiempo para aceptar que un hijo de puta te ha marcado. En mi caso, yo me lo busque. Iba buscando pelea y la encontré. Pero ella…
— Oye
— Hm? — me sacó de mis pensamientos.
— Has dicho vamos ¿Quiénes vamos?
Me reí suavemente. Yupi. Esto iba a ser una sorpresa para B. Los Winchester eran como una leyenda. Si se trataba de cazadores, bien, ellos te dirían que eran muy buenos matando cabrones, y su padre había sido uno de los mejores y había dejado una descendencia legendaria. Pero, si les preguntabas a las cazadoras, por supuesto te admitirían todo lo demás, pero también te dirían con ojos de lujuria, que eran dioses del sexo: guapos, altos, simpáticos sin ser pesados, y con buenos gustos.
— Los Winchester. — dije al fin.
— ¿Los dos?
— Sí
— ¿Y el Impala?
— ajá.
El ronroneo que se oyó a través de la línea confirmó mis sospechas. Nada mejor para animarte los Winchester.
— Así que los rumores son verdad.
Ahora fui yo la sorprendida ¿Rumores? ¿Había de eso entre cazadores hechos y derechos que estaban más que curtidos matando monstruos? ¿de verdad se comportaban como viejas chismosas?
— ¿Qué rumores?
— Ya sabes, que eres una perra afortunada y te estas beneficiando a Dean Winchester.
— B. — dije seriamente.
— Sí, sí, entendido, nada de tocarlo… ¿Pero puedo mirarlo, no? — dijo riéndose.
La verdad era que estaba más divertida que cabreada, sólo estaba imitando aquel tono de novia celosa para hacerla reír. Y lo estaba consiguiendo.
— ¿Sam está libre? — peguntó
— ¿Es que te interesa?
— Vamos, V.. a quien no le interesa semejante hombre. Es tan… enorme.
Sí, pensé yo para mí, no te lo puedes ni imaginar. Después de lo del Succubus sabía exactamente como era Sam… por todos lados… pero me guarde esa información para mi misma. El chico se merecía su intimidad, y B lo descubriría sólo si a Sam le daba la gana.
— entonces, ¿Te interesa? ¿Te recogemos mañana?
— Oh, que preguntas. Cuenta conmigo.
— De acuerdo, voy comentárselo a Dean.
— ¿Qué? ¿Está contigo? ¿Dónde estáis? Oh, por favor dime que está desnudo…
— Hasta luego, Bells.
Le colgué, riéndome. Esa chica nunca cambiaría. Pero era estupenda. A pesar de toda esa charla superficial, era una amiga cojonuda, de las que se sacarían un riñón con una cuchilla oxidada si eso te salvaba la vida. Y oye, al menos había conseguido alegrarla. O los Winchester lo habían conseguido. Lo que fuera que la hiciera sentir bien.
Dejé el móvil donde había estado, y me levanté. Avancé por el pasillo a oscuras, sólo guiándome por la luz de la luna que entraba por las ventanas. Cuando llegué a la altura del cuarto de Sam, me asomé por la puerta entreabierta.
Estaba tumbado en la cama, bocabajo, con unos boxers blancos como única prenda. Su cabeza estaba medio escondida entre las almohadas y sus antebrazos también. Imaginé la cara de Bells cuando lo viera. Si, pensé, esa cara no iba a tener desperdició.
Le cerré la puerta cuidadosamente. El chico debía de estar agotado, después de todo la tarea de un Succubus era robarte energía vital para hacerse más poderoso… así que supuse que mañana sería el último en levantarse.
Probablemente yo también dormiría como un tronco… en cuanto hablara con Dean.
Continué avanzando. La habitación que Dean había escogido era la última. Podía entender porqué: tenía una cama de matrimonio y un aseo propio, pequeño pero aseo de todos modos. Había sido la habitación de mis padres cuando ellos aun vivían. Por supuesto, la había remodelado desde entonces, así aquello no se sentía para nada como un sitió lleno de recuerdos… Sólo era una habitación más.
Empujé la puerta con cuidado. No sabía si estaba dormido así que hice el menor ruido posible. Aunque dado que eran las cuatro de la mañana, ¿Qué otra cosa podría estar haciendo?
Cuando entré en la habitación, me di cuenta de que estaba vacía. Pero no me preocupé, ya que la ducha se oía a través de la puerta del aseo.
Me sentí realmente tentada de abrir la puerta y entrar, pero dado lo que había ocurrido hacia unas horas, no sabía si me iba mirar a la cara de la misma manera. Así que tomándome algunas libertades, me metí bajo las sabanas y esperé acostada, mientras el sonido del agua bajando por su cuerpo y su olor, que estaba en las almohadas, me sumergían en un sueño ligero y tranquilo.
Era una jodida estupidez sentirse segura por que él estaba a unos metros, pero realmente me sentía protegida. Como si supiera que él mataría lo que fuera que quisiera hacerme daño. Lo cual me hacía sentir como una verdadera gilipollas, dado que yo misma sabía defenderme y no necesitaba que nadie…
La puerta del baño se abrió y un Dean con la toalla a las caderas asomó, rodeado de un halo luminoso. Si no hubiera estado medio dormida, habría supuesto que era la luz del baño… pero realmente no se me ocurrió pensarlo en aquel momento. Simplemente sabía que se veía grandioso. Entonces recordé la vergüenza de lo que había estado haciendo con Sam, y que él nos había visto…
Me encogí un poco en las sabanas, esperando ver una mirada cabreada… esperando que se comportara con aquella mierda suya de soy-una-isla. Para mi adormecida sorpresa, se puso en cuclillas para estar a mi altura y me miró con cara concentrada.
— ¿Estás bien? – preguntó.
Sonreí. Joder, debía de ser extraño encontrarte a alguien acurrucado en tu cama sin saber porque. Yo asentí con la cabeza y me hundí aun más entre las almohadas.
Dean se encogió en hombros, y medio sonriendo dejó que la gravedad hiciera su efecto sobre la toalla. Bien, debería de haber sentido algo calentarme el pecho, dado la imagen que tenía ante mí. Pero de repente me sentí tan cansada, que sólo lo seguí con la mirada sin hacer ningún comentario ni sentir ninguna ola de éxtasis.
Dean prácticamente saltó por encima de mí para colocarse al otro lado y meterse bajo las sábanas. Me dí la vuelta y lo miré. Su pelo estaba aun mojado. Estiré la mano y la puse sobre su hombro. Dios, estaba helado. Cuando uno salía de la ducha estaba rosado y calentito a no ser que…
— ¿Te has duchado con agua fría?
Él movió la cabeza para mirarme. Sus ojos se veían más pardos que verdes debido a la falta de iluminación.
— Sí. Resistir a un Succubus no es fácil, ¿de acuerdo?
Me quedé mirándolo por un momento confundida, pero luego lo entendí y me reí a carcajadas. Realmente había tenido unos cojones tremendos resistiendo al deseo… y yo me sentía orgullosa de él por eso. Ni Sam ni yo habíamos luchado, pero él se había mantenido firme, y aunque había flaqueado por un segundo, sus fuerzas habían estado ahí.
— ¿Cómo conseguiste aguantar? — pregunté.
Me dí cuenta de que los dos estábamos en la misma postura, de lado, con el brazo bajo la almohada y la cabeza apoyada sobre el bíceps. Aunque su bíceps y el mío no se parecieran en nada.
— Tenía que hacerlo. Si me hubiera dejado llevar, esa zorra habría armado una orgía entre nosotros — medio sonrió ante la idea — y después de la diversión habríamos muerto. Así que me di de hostias mentalmente y aguanté. Aunque ahora…
Se calló. Mis ojos se habían ido cerrando casi sin darme cuenta, la melodía de su voz ronca llevándome al país de los sueños.
Se acercó hasta mi, y fui levemente consciente de que de repente estaba pegada a ese cuerpo suyo, mi cabeza apoyada en su brazo . Dejé caer mi brazo alrededor de su cintura y suspiré. Podía escuchar su respiración y su corazón bombeando con fuerza.
Entonces él dijo algo.
— ¿Qué? — pregunté.
— ¿Ibas a decirme algo? ¿Cuándo has entrado aquí, era por algo?
Intenté recordar porque había ido a su cuarto en un primer momento. Bells, tenía algo que ver con eso y… problemas… de repente pensé que lo que había ido a decirle traería problemas. Pero sólo me apreté más contra él, enredando mis piernas con las suyas, y sintiendo como su aliento acariciaba mi pelo.
— Sí, pero no es importante… — dije en sueños.
Sentí como él asentía con la cabeza, y simplemente me deje ir. El cansancio de la pelea con el Succubus me dejo muerta en los brazos de Dean, y a través de mis parpados cerrados fui consciente de que él me estaba abrazando y que no me había echado ninguna charla por lo del Succubus. Ni siquiera me había echado de la habitación y me estaba permitiendo el regalo de su bendito cuerpo para dormir.
Bien, incluso en sueños, pensé que así era como te sentías cuando ganabas la lotería…”
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MensajeTema: Re: Cicatrices    Dom 18 Jul 2010 - 19:01

m encantaaa!!!
acabo de leerla porfavor sigue publicandolo ...es excelente ...
como Vivi lo dijo tienes pasta de escritora ...son muy buenas enganchas con ellas ...
yo ya kiero leer el final ...
sigue please rezo
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MensajeTema: Re: Cicatrices    Lun 19 Jul 2010 - 7:41

Se que lo digo mucho, pero con tantos halagos no me queda otra que repetirlo: mil gracias. Very Happy I love you

CAPITULO 9

Parte 9

“…. La pesadilla me cogió desprevenida. Un ser horrible me atacaba entre las sombras de algún callejón vacío y mugriento. Mi garganta estaba sellada, los sonidos no saldrían de mi boca por mucho que intentará chillar. Las armas eran inútiles. Las lágrimas resbalaban por mis mejillas mientras las garras del monstruo me oprimían la garganta…
Desperté sobresaltada, con el corazón golpeándome en el pecho, sintiendo el bombeo de la sangre en las sienes. Miré a mi al rededor y mis manos se fueron a mi garganta intentando comprobar que no había ningunas garras ahogándome.
Entonces recordé donde estaba. La habitación de Dean estaba echa un pequeño desastre, con la ropa sobre la mesa, la toalla de la noche anterior aun seguía en el suelo… pero él no estaba entre las sábanas.
Me habría venido de lujo que él estuviera ahí, pero seguramente ya se habría levantado. Me obligué a mi misma a levantar la cabeza de las sábanas, y me metí en la ducha.
El agua caliente terminó de despejarme, la pesadilla se coló en el fondo de mi inconsciente, olvidándola. Seguramente volvería para atacarme más tarde, pero de momento había servido para recordarme que tenía que hablar con los chicos.
Bells… Había que recogerla.
Salí de la ducha y busqué una toalla, dándome cuenta de que no estaba en mi habitación y que no tenía ropa limpia que ponerme. Así que envuelta en la gran toalla blanca, avancé por el pasillo hasta mi cuarto, y me puse algo encima.
La camiseta de los Ramones y los vaqueros oscuros… mis convers? Donde estaban mis convers??? Me cansé de buscarlas, así que bajé a la planta baja descalza. Ya las buscaría más tarde.
Dean estaba en la cocina, peleándose con la máquina de café. Tenía el pelo revuelto, pero iba vestido e incluso con las botas puestas, que era más de lo que se podía decir de mí.
Avancé hasta él y lo aparte del pollo.
— Déjame a mí — lo dije quitándolo de al lado de la máquina, donde había esparcido el café y los filtros.
— Me odia, te juro que ese trasto me odia.
Dado el estropicio que había formado, me imaginaba que era más bien debido a Dean que a mi cafetera, pero no dije nada.
Dean cogió la bayeta del fregador, y limpió los restos de café, mientras yo me las arreglaba con la cafetera.
— ¿Ves? sólo hay que tratarla con un poco de tacto.
Pero no me estaba escuchando. Lo vi en sus ojos clavados en mis labios. La cafetera comenzó a hacer ruido mientras él, con un movimiento ágil, me subía a la encimera y enterraba la cara en mis desordenadas ondas castañas.
— Hola — dijo en mi oído.
Me reí y dejé que mis manos viajaran hasta su culo, acercándolo más a mi.
— Hola.
Dibujó una línea desde mi oreja hasta mi mandíbula, y gracias a Dios, encontró mi boca rápido. Me besó como siempre besaba, dulce pero firme, provocando exactamente el efecto que quería provocar. A veces pensaba que tenía las caricias y los besos estudiados, planeados, que sabía exacta y meticulosamente como y donde estimulaba y que conseguía.
— Si esta es tu forma de decir buenos días, me gusta. — lamió mi garganta desde la barbilla hasta la clavícula, y planeaba colarse más hacia el sur. — me gusta mucho — rectifique.
La vibración de su risa se sintió por todo mi cuerpo, y me encantó.
— Entonces te gustará lo que tengo planeado…
Sus manos se colaron bajo mi camiseta mientras me besaba. Podía sentir sus dedos como plumas, suaves, enviando punzadas de sensaciones a mis nervios. Mis dientes mordieron su labio inferior…
— ejem, ejem
Dean miró sobre su hombro, y yo también. Sam estaba en la puerta, con el pelo tan revuelto como nosotros, una camiseta blanca y unos vaqueros. Dean me dio un beso intenso, y Sam sólo bufó y se sentó en la silla. Dean se rió y me bajó de la encimera.
— Sólo hacíamos café Sammy. No te cabrees — la voz de Dean sonaba divertida.
— Sí bueno, la próxima vez, haced café en la habitación ¿de acuerdo? — pero no sonaba enfadado.
Dean sacó la leche, Sam las cucharas y el azúcar, y yo eché los cafés en las tazas. Mientras me movía sentía la mirada de Sam clavada en la espalda. Pero pensé que debían de ser imaginaciones mías. Me estaba volviendo una egocéntrica, eso lo explicaba.
Me senté junto a ellos, y me preparé mentalmente para lo que tenía que decirles.
— tengo que deciros algo.
Los dos me miraron expectantes, Sam se echó el pelo hacia atrás y se recostó en la silla. Dean me miraba serio, con los antebrazos apoyados en la silla.
— Anoche recibí una llamada de Bells — antes de que ellos dijeran ¿Quién?, me expliqué – es una cazadora, vive a unos cuarenta minutos de aquí más o menos. El caso es que el hombre-lobo la atacó.
— ¿Qué? Es imposible. — dijo Sam
— Eso pensé yo. Pero hay más. B me dijo que no estaba… que no era normal.
— Es un hombre - lobo, ¿a que te refieres con “no era normal”? — preguntó Dean.
— No estaba transformado completamente, tenía las garras y el pelo… pero la cara era normal… a excepción de colmillos.
— ¿colmillos? — esta vez lo preguntaron a la vez.
— Sí, y no del tipo Doberman, si no más bien unos vampíricos…
— ¿estás segura? — me preguntó Sam.
— Mira, si de una cosa estoy segura es de B. Ella es cazadora, hemos cazado monstruos juntos desde que teníamos 13 años. Así que si ella dice que tenía colmillos, los tenía.
— Haber, ¿tenemos a un supuesto hombre lobo, con colmillos de vampiro y que puede transformarse a libertad? Estamos jodidos.
— Sí, Dean, no te imaginas hasta que punto — fue Sam quien habló — esta mierda sólo puede significar dos cosas: o los hombres lobo y los vampiros han estado retozando y han creado una especie nueva… o alguien está experimentando con los seres sobrenaturales, al modo Frankenstein.
— Espero que no sea la primera. Con Underworld tuve bastante, gracias. Enserio, ¿Quién se cree eso?
— Dean…
— ¿Qué? Es verdad. Es como Crepúsculo. ¿Vampiros sin colmillos y que brillan? ¿Hombres lobo que son lobos? Por favor.
Lo miré sorprendida. ¿Se había puesto a ver Crepúsculo? Deseché esa idea por puro terror.
Levantó las manos en son de paz.
— Está bien, está bien, me centro. Eres igual de cascarrabias que Sam.
Ahora los dos lo miramos con cara seria.
— ¿Qué hay de tu amiga? — preguntó entonces, cambiando a modo profesional — ¿Está bien?
Esa era otra, le había dicho a Bells que iríamos a recogerla, pero no había contado con ellos, y no era cosa mía sólo. Dean era el que conducía…
— Está bien, en el hospital, pero bien… —me paré medio segundo y tomé aire…— veréis, el caso es que ella también quiere matar al cabrón, después de lo de Claire… y de que la ha atacado a ella sin razón aparente… se quiere unir a la caza… y le dije que iríamos a por ella… si no os importa, claro — añadí por último.
— ¿Esta buena? — pregunto Dean.
— Deann!!
— ¿Qué? Sólo era una pregunta. Esta bien, esta bien. Por mi, bien, no sabemos lo que es ese ser, ni la fuerza que puede llegar a tener o si hay más de ellos, así que yo no tengo problema en que se apunte.
Miré entonces a Sam.
— Yo tampoco.
Suspiré aliviada.
— Gracias. Enserio.

Terminamos de desayunar y subí a mi habitación ha hacer el macuto. Si el monstruo se había mudado al territorio de Bells, probablemente nos tendíamos que quedar en su piso.
Estaba terminado de ponerme las zapatillas, cuando alguien tocó a la puerta. Pensando que sería Dean, dije un “pasa” y entones el cuerpo del grandote de Sam apareció.
— Ah, eres tú. Hola.
— Hola —lo dijo tímidamente, mientras cerraba la puerta y terminaba de pasar. Sus manos estaban en los bolsillos, y su mirada abajo.
Algo le pasaba. Sam no era Dean, no tenía esas salidas, pero tampoco era tímido y menos conmigo. Así que asumí que quería decirme algo importante. Me levanté de la silla, y me acerqué hasta él.
— ¿Qué es Sam? ¿Pasa algo?
No dijo nada, ni siquiera me miraba directamente, así que me acerqué au más a él, y me puse pe puntillas para quedar un poco más cerca.
— No puedo sacármelo de la cabeza, V…
— ¿De que hablas?
— Me acuerdo de todo, ¿entiendes? Todo lo que hicimos… tus manos sobre mi, y mi boca sobre la tuya… y ahora no puedo dejar de pensarlo… y necesito…
— ¿Qué? — joder, aquello no era bueno, Sammy se acordaba de todo lo que le había echo… mierda, mierda. Joder.
— Necesito comprobar una cosa ¿vale? Necesito saber que fue un hechizo del Succubus…
— Es lo que fue, Sam.
— Tengo que asegurarme — me rodeó la cara con sus manos calidas y su cabeza se agachó, quedando más cerca de mí.
— Haz lo que tengas que hacer — susurré, siendo totalmente consciente de que le estaba dando permiso para besarme. Pero no podía dejar a Sam con aquella mirada torturada…
El roce de sus labios sobre los míos fue suave y agradable, pero no había chispa, no fue electrizante y turbador como los de Dean… Se suponía que la lengua no formaría parte de esto, pero no hubo manera de evitarlo… me acarició con la lengua y yo lo dejé.
Rompió el beso y me miró aliviado.
— ¿y bien?
— No me ha gustado. — sonrió. — es decir, no de una forma especial.
— ¿Debería sentirme ofendida? — bromeé.
Sam sonrió y me encantó verlo contento. Era la clase de persona que irradiaba serenidad como si fuera un aura, y verlo mal te hacia sentir mal.
De repente me miró serio, y sabía lo que iba a decirme, así que me adelante.
— Ni una palabra a Dean, lo prometo. Esto se queda entre tú y yo.
— Gracias.
— De nada.
Me abrazó y de repente me sentí todo lo protegida que podía estar. Pero, era imposible no sentirse segura entre semejante hombre.
— ¿Estáis ya listos, nenazas?
La voz de Dean, atenuada a causa de que sonaba desde el piso de abajo, nos sacó de aquel momento. Sam y yo sonreímos y cargando nuestras cosas bajamos a reunirnos con Dean.
Mientras cerraba mi casa, y los macutos iban a parar al maletero, junto con las armas, me acordé de Bells, y pensé que íbamos a estar seguras, que fuera lo que fuera aquel hijo de puta y aunque hubiera un ejercito de ellos, entre los cuatro íbamos a ser capaces de defendernos y mantenernos de una pieza.
Lynyrd Skynyrd sonaba de fondo mientras salíamos del centro y nos sumergíamos en la marea de coches de la autopista. Probablemente nos estábamos metiendo en la boca del lobo… pero no me importaba…”
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MensajeTema: Re: Cicatrices    Lun 19 Jul 2010 - 15:54

aplauso

espero el otro Miau
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MensajeTema: Re: Cicatrices    Mar 20 Jul 2010 - 15:44

Bueno chicas por aca dejo el siguiente capitulo. Apartir de ahora Bells tambien se va a incorporar como narradora. El siguiente capitulo empezara siendo narrado por Bells, y al final será V la que narre. Pero estos cambios se avisan durante el capitulo para que nadie se lie. Laughing

CAPITULO 10


CAPITULO 10

Visión de Bells


“… Me desperté sin los goteros puestos. Buena cosa. Eso solo podía significar que estaba mejor y que no tardarían mucho en darme el alta. Me levanté de la cama sin llamar a la enfermera y ninguna mierda de esas. Estaba bien… estaba…
Me maree. Normal. Haber perdido los suficientes litros de sangre como para llenar un jacuzzi hace que al día siguiente te sientas una mierda.
Pero reuní las fuerzas suficientes para ir hasta el baño yo solita. Qué mayor.
Si, era patética, lo sabía… pero eso cambiaría pronto. Lo pensé mientra me miraba en el espejo.
El pijama de hospital no era algo que te hiciera ver guapa, y la venda en el cuello, donde esa mierda de vampiro, hombre lobo, o lo que fuera me había mordido, no lo mejoraba. Genial, otra cicatriz más. La añadiría a la colección de las que tenía en la espalda.
Sacudí la cabeza. Pensar en el modo en que aquellas cicatrices habían acabado ahí no me ayudaría a salir adelante. La mierda había que dejarla atrás, y eso es lo que haría.
Me lavé la cara, y con las manos mojadas intenté peinar el desastre de ondas… que ahora se veían rubias. Había dejado crecer mi pelo tanto que ahora tenía que llevarlo en una trenza cuando peleaba o se me enredaba… pero lo peor de todo era que se veía rubio.
Lo odiaba, pero tenía que reconocer que quedaba bien con el cuero.. Te hacía ver mala y parecer inocente a la vez… y eso, en el trabajo en el que yo trabajaba, ayudaba.
La puerta se abrió entonces, y hombre de la bata blanca entró. Puso mala cara cuando me vio andar sola hasta la cama otra vez, pero traté de poner cara de niña buena que se arrepentía de no haber llamado a las enfermeras. Sí, y una mierda.
— Señorita — miró el papel — Bella James, me alegra decirte que esta usted lista para marcharse.
Puse cara de ¿enserio?, pero ese tio tenía pinta de no haber gastado una broma en su vida, así que comporte como una adulta y le di las gracias.
Busqué mi ropa… Bien no había ropa. O al menos camiseta. Mi querido casi-asesino había masticado mi camiseta favorita de los GunsandRoses.. Así que solo serían los vaqueros y la chupa. Bueno, no pasaba nada. Seguro que V llevaba alguna.
Me vestí pensando en ella. Tenía que llamarla o necesitaría esperar aquí hasta la tarde.
El móvil dio dos toques antes de que alguien lo cogiera.
— Dime.
— Me han dado el alta — mi voz sonó como si hubiera estado fumando a dos manos.
— Genial, vamos para allá. Dean nos a traído como un loco, así que si sigue conduciendo a la misma velocidad no tardaremos mas de veinte minutos.
– De acuerdo, esperare aquí.
Cogí mis cosas y fui hasta recepción, para firmar los papeles convenientes. La recepcionista me miró con mala cara, pero me importaba una mierda. Desde que mis padres se habían largado a sus eternas vacaciones en el Caribe, yo había echo las suficientes visitas al hospital como para recibir un Record Guinness.
Como fuera. Termine el papelo y me senté a esperarlos mientras pensaba en lo que iba a pasar a continuación. V iba a aparecer con los Winchester…
Sonreí para mi misma… sin duda, iba a ser divertido… pero bueno, un poco de diversión no mataba a nadie… los monstruos lo hacían.
No pasó mucho tiempo hasta que el sonido de un ronroneo interrumpió las voces de mi alrededor, y el alivio me inundó. V estaba aquí.
Cogí mi bolso y atravesé las puertas automáticas, mientras el Impala negro del 67 aparcaba y dos chicos y mi mejor amida bajaban.
V estaba como siempre. Su pelo revuelto, la cara alegre, la sonrisa siempre en la boca. No me dio tiempo ha decirle hola, porque para cuando me vine a dar cuenta estaba sobre mi, abrazándome tan fuerte que creí que mis costillas se partirían.
— V..no… puedo… respirar,
— Es que me alegro de verte.
La abracé de vuelta, sintiendo su calor y su fuerza, recargándome las pilas.
— Y yo — y luego añadí bajito — ¿me los vas a presentar?
Ella se rió y la risa me lleno de vida. Era como estar en casa de nuevo.
Me soltó, aunque su mano cogió la mía.
Los chicos esperaban apoyados en el alteral del coche.
— Estos son Dean y Sam Winchester — después añadió para mí — en carne y hueso.
Dean avanzó y yo lo salude con la mano, estrechándosela educadamente. El chico se veía lo suficiente bien para comerse, pero no estaba libre y había que respetar eso.
— Chicos, esta es Bella James.
Avancé y salude a Sam con un abrazo ligero. Dean puso una cara del tipo “a el si y a mi no?” pero lo ignoré. Y por medio segundo me sentí genial. Yo era una chica alta y era difícil que pudiera ponerme tacones y que mi compañero no se quedara a la altura de un llavero a mi lado. Pero con Sam eso no pasaría nunca. Era enorme, y cálido y aunque fuera una gilipollez en aquel mismo momento pensé que estaba a salvo. Como si hubiera estado corriendo en la oscuridad por años y él fuera una pequeña luz…
Idiota, idiota. No debes sentirte así.
— bueno, ¿Vamos o que? — dijo V
— ¿A casa? — pregunté
Ella me asintió.
— ¿Qué tal si montas delante conmigo y me vas indicando el camino? — preguntó Dean
— Eso esta hecho.
V montó detrás con Sam. Mientras arrancaba Dean me dijo algo, pero no lo oí porque estaba pensando en que sentía los ojos de Sam clavados en mi espalda.
— Perdona ¿Qué?
— En la guantera, ¿sacas la caja de Cassettes?
— Hecho — los saqué y me dijo — Dame ACDC.
— ¿Llevas Hell Bells?
Él me miró .
— ¿Fan?
— Por supuesto.
— Dios, me gusta este copitolo,Sammy!! — dijo mirando a su hermano por el retrovisor — no se queja de la música.
— eso es porque no se pasa ocho horas en el coche con los mismos cinco discos y contigo cantando.— respondió Sam.
Pensé que no me importaría pasar ocho o las horas que hicieran falta pero no lo dije y me dediqué a escuchar la voz de Brian Johnson cantando You Sook me all night on…
— ¿Cómo fue, B? — era V, desde la parte de atrás.
— Estaba en casa, cuando oí ruido en el patio de atrás y salí. Entonces me atacó desde las sombras. Estaba esperandome.
— ¿Cómo era?
La voz de Sam, preocupada, me atacó desde atrás, haciendo que mi espina dorsal se arqueara levemente. Lo iba a tener en casa. La idea me inundó, llenandome de una perversa satisfacción.
— Era como un hombre, solo que con las garras de lobo, y la cara de vampiro… además cambió delante de mí.
Las cejas de Dean se alzaron.
— ¿ salió la ropa en pedazos como en Creusculo?
— Dean!! — V le dio un golpe en el hombro.
— ¿Qué?
Yo me reí. No me imaginaba a aquel chico de cuero y rock de la old school viendo Crepúsculo.
— ¿Has visto Crepúsculo?
— Sólo lo hizo para torturarme — dijo V — pero a el tampoco le gusta.
— Bien…— dije centrándome otra vez — Se transformo delante de mí, a una velocidad y sin la luna llena…. No se lo que es.
— ¿Te mordió? — Dean me miró con cara seria.
— A penas un rasguño.
Cuando estuvo cerca de casa, le indique que girara en la dirección correcta y estuvimos aparcados en la puerta en menos de diez minutos.
Nos bajamos del coche y erllos fueron a por sus macutos, mientras yo abría.
No me sentiría segura en casa desupés de lo de la otra noche, pero con V y ellos aquí, no creí que hubiera problema
— Hmmmm… esto chicos — dije dandome la vuelta. Dean cargaba un macuto, V otro, y Sam llevaba una mochila y un maletín. El del portátil, supuse. Los brazos le resaltaban por debajo de la camisa y eso me hizo preguntarme como se sentiría estar entre ellos. Despejé mi cabeza y dije — Solo hay dos habitaciones.
Dean y V se miraron, y supuse que ellos irían de cabeza a la que tenía la cama de matrimonio, pero V me sorprendió diciendo.
— Yo voy con B.
— ¿Has oido, hermanito, las chicas prefieren estar juntas que con nosotros? — bromeó Dean.
— A mi no me mires, algo les abras echo — Sam avanzó mientras lo decía.
Entraron y V cerró la puerta.
— Perdonad si esto está un poco… bueno, bastante desordenado.
— Sin problema — dijo Dean.
— Las habitaciones están arriba, la vuestra es la última, al final del pasillo. Los chicos ascendieron, dejandonos a V y ami a solas.
— ¿Qué te parece?
— ¿Cuál de los dos? — dije alzando las cejas provocadoramente.
Me reí y eso lo dejo todo claro.
— Me encantan, ambos. Él te pega.
V me sonrió y cada vez volvía a sentirme un poco más viva.
— ¿te importa si hoy nos quedamos aquí? ¿Sin patrullar ni nada? Es que me siento como si me hubiera peleado con todo un equipo de Rugby.
— Tranquila.. ¿te apetece un café?
— Claro, estas en tu casa.
V se dirigía a la cocina cuando se dio la vuelta y dijo:
— Podrías subir y decirle a Sammy que hoy nos quedamos. Dean no creo que se ponga a trabajar inmediatamente, pero Sam va a necesitar que le digas que hoy es día libre. Juro, que ese chico no sabe tomarse un descanso.
Me reí débilmente, y fui hasta el piso superior….



Visión de V:

Mientras preparaba algo de café para Bells, Dean llegó.
— ¿Dónde esta tu amiga?
— Es que no la has visto, ha subido para deciros que esta tarde hay descanso.
— No la he visto, estaba en el baño.
Dean se sentó en una de las sillas. Yo terminé de poner el café y saque las tazas.
— ¿Dónde esta Sam?
— Duchándose, o eso a dicho.
Me reí. Bella James en la misma habitación que un Sam recien salido de la duchaba… esto iba a ser… interesante.
— ¿De que te ríes?
— Van a violar a Sam
Dean alzó las cejas interrogante. Esta cara no tenía precio.
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MensajeTema: Re: Cicatrices    Mar 20 Jul 2010 - 16:16

jajajajaja Esto cada vez esta mas bueno, siguelo rapido Laughing

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MensajeTema: Re: Cicatrices    Miér 21 Jul 2010 - 21:07

Me encantaaaaaaa ....por fa sigue publicando luego..

Soy completamente adicta a esto babas
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MensajeTema: Re: Cicatrices    Jue 22 Jul 2010 - 19:40

Muchisimas gracias por los cometarios chicas...
Esta parte va para las amantes del bueno de Sammy (que me esta haciendo arder mientras escribo este fic ) Espero que lo disfruten...

CAPITULO 11

Visión de BElls TOdo el rato


“… La puerta estaba abierta. Entre sin tocar porque pensé que encontraría a Dean o Sam por allí deshaciendo los macutos. Sin embargo en cuanto entré me di cuenta que lo mejor que podía haber echo era quedarme en la puerta y esperar…
Esperar a que Sam se vistiera.
Cerrar los ojos o darme la vuelta para permitirle algo de intimidad me fue imposible, mis pies estaban anclados al suelo como si fueran de cemento, mis ojos se mantenían en su sitio por pura compostura.
El cuerpo mojado y moreno de Sam se alzaba a unos metros de distancia de mi. Estaba de espaldas, mientras deslizada los boxers negros por sus largas piernas, y el pelo mojado se agitaba. Deseaba meter los dedos en el pelo y atraerlo a mi, pero no hice nada.
Sam se dio la vuelta, y se asustó.
— ¿Cuánto tiempo llevas ahí?
La voz no salía de mi cuerpo ni queriendo. Sólo era capaz de mirar su cuerpo y la promesa que irradiaba.
— Lo.. Lo siento. — para mi vergüenza farfullé.
— No pasa nada — dijo seriamente. — de verdad, está bien, no muerdo.
Para mi desgracia, pensé..
— ¿Querías algo? — se acercó a mi.
Dios, era impresionante como parecía tan pequeña a su lado…
— Sí… — susurré
Sin saber de donde venía el impulso, me adelanté y me puse de puntillas, para poder poner mis manos alrededor de su cara y besarlo.
Él se sorprendió, pero para mi alivio no se aparto ni me rechazó. Sus brazos se sintieron calidos y húmedos alrededor de mi cuerpo y de repente fui consciente de que debajo de la chaqueta no llevaba nada…
— ¿A que viene esto? — preguntó con voz ronca, mientras sus manos trabajaban con la cremallera de mi parte superior.
— No lo sé — reconocí — necesito… algo… o a alguien. Mierda
Jadeó fuerte cuando descubrió mi desnudez debajo del cuero. Sorpresa, sorpresa, pensé.
Lo sentía por todas partes. Era tan enorme. Mis manos le recorrieron la espalda, mientras sentía los músculos bajo la piel.
Mi espalda fue a parar contra la puerta y sin saber como había llegado allí, estaba rodeando a Sam con las piernas y el me agarraba por el culo.
¿A quién cojones le importaba como habíamos llegado a aquello? Lo importante era que estábamos allí.
Un gemido se escapo de mi boca, cuando me lamió… baje la mirada para verlo enganchado a mi pecho.. Y la visión de esa cara suya concentrado en lo que hacía fue como un cóctel molotov.
Metí mis manos por la única prenda que lo cubría y lo acaricie… Joder… Santa Madre..
Me soltó para ponerme de pie.
— ¿Qué pasa?
— Los vaqueros. Los quiero fuera.
Alcé las cejas sorprendida. Tenía entendido que Sam era el hermano bueno, por así decirlo, el comprensivo y tranquilo… Vaya, vaya.. Mira por donde.
Los quité todo lo rápida que pude.
— ¿Las quieres fuera también? — dije, agarrando el borde de las bragas.
No contestó, gruñó mientras me las quitaba.
Se pegó de nuevo a mi, y ahora podía sentirlo tan cerca y tan caliente que pensé que me iba a abrasar.
Me separé de él y de la puerta, juguetona, sin importarme estar desnuda delante de él, comportándome con total confianza.
— ¿Qué haces?
— ¿No te sobra algo?
Se miró a si mismo, a los boxers, y sonrió.
— ¿Quieres que me los quite?
Asentí, expectante.
— ¿Qué me darás a cambio?
Levanté las cejas y lo miré. No me lo pensé ni medio segundo. Avancé hasta él y metí yo misma los dedos en la cinturilla de sus boxers y se los quité de un tirón.
Ninguno de los dos se esperaba lo que hice a continuación. Le rendí culto con la lengua, como si fuéramos un par de salvajes con unas ansias oscuras.
— oh, joder Bells — fue un gemido y una súplica y me encanto el sonido….

Desperté sobresaltada. El corazón me latía a más de mil por hora mientras sentía la sangre coloreando mis mejillas. Mierda. Había sido una fantasía.
Estiré las piernas y eché las cubiertas hacia atrás, teniendo cuidado de no despertar a V. Estaba sudando… y me sentía tan caliente como el infierno entero.
Mierda, aquello no había pasado. Sí, había subido a la habitación y me lo había encontrado medio desnudo, pero nada más. Había farfullado algo sobre día libre y descanso y me había largado de allí tan rápido como me habían permitido las piernas.
Joder… lo deseaba. Ahora no iba a ser capaz de mirarlo a la cara sin acordarme de su imagen desnuda.
Me revolví en la cama, y eso despertó a V.
— ¿Una pesadilla? — preguntó.
— Sí — dije. La caza a partir de ahora iba a ser una pesadilla. Una muy caliente, al menos…”

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MensajeTema: Re: Cicatrices    Jue 22 Jul 2010 - 20:03

desmayo

hiciste ke me la creyera...me imagine a Sam y todo babas2

en fin Neutral

otro...otroooo Razz
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MensajeTema: Re: Cicatrices    Jue 22 Jul 2010 - 23:58

Surprised Rolling Eyes Neutral Razz Miau aplauso aplauso aplauso aplaudiendo aplaudiendo ok foro
ME DEJASTE SIN PALABRAS, YO TAMBIEN ME LA CREI Y ME DIJE GUAUUU POR FIN SE CONTAGIO SAM DE SU HERManote
SEGUI Q ESTA CADA VEZ MEJORRRRRR

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MensajeTema: Re: Cicatrices    Dom 25 Jul 2010 - 17:45

Siento el retraso chicas Embarassed fin de semana con amigas y ya saben, no pare por casa...

Pero aca tienen la siguiente parte!!

CAPITULO 12


Visión V:

“… El sol me daba en la cara mientras sentía como la chapa del capo del Impala se iba calentando. No me importaba. El día había amanecido con un sol primaveral y eso era lo que importaba. Estaba tumbada sobre el coche con el brazo tapándome los ojos mientras Dean trabajaba bajo el motor.
El día de descanso que B nos había servido para recuperar fuerzas y levantarnos temprano. Sam estaba investigando con el portátil. Nosotros habíamos intentado aportar buscando en algunos libros, pero al parecer toda la información sobre razas mezcladas estaba en Internet. Así que Dean se había puesto a poner a punto el Chevy, y yo estaba ayudándole. Mas o menos.
Bells aun estaba durmiendo. Lo cuál, dado la sangre que había perdido, era lo normal.
— ¿Me pasas la llave del seis?
— ¿Qué? — dije mientras me medio incorporaba.
Dean Winchester salio de debajo, con la cara y el pelo manchados de grasa.
— ¿Una llave del seis? ¿Por favor?
Me bajé y fui hasta la caja de herramientas. Me llevó un rato encontrar lo que me estaba pidiendo, pero al final la encontré. Se la dí con una sonrisa, y el contacto de su mano cuando la cogió se sintió como un cosquilleo. Nunca me acostumbraría a su presencia electrizante.
Iba a sentarme de nuevo cuando vi a Bells por la ventana de la cocina.
— Mira — le dije a Dean — nuestra Bella Durmiente se ha despertado.
Dean volvió a salir de debajo, con cara de satisfacción.
— Esto ya está — me dio un beso, manchándome probablemente la cara, pero no me importaba. Mientras se limpiaba las manos con un trapo, dijo — Ve a decirle que hable con Sam, es probable que la necesite para identificar al… lo que sea que estemos cazando.
Asentí y comencé a andar hacia la casa, pero entonces me dí la vuelta y le dije:
— ¿Te traigo una cerveza cuando vuelva?
Sonrió de manera pícara y avanzó hasta mí. Lo miré con las cejas levantadas pero no me dio tiempo a protestar ni a decirle que estaba manchado. ME beso con todo lo que tenía, como si le hubiera ofrecido otro en vez de una simple birra.
— Tomaré eso como un sí. — dije riéndome.
— También voy a necesitar un baño después.
La voz se me quedó atrapada en la garganta solo de pensarlo. Él empezó a reírse.
— ¿Qué?
— Tenias que haber visto tu cara.
Le di un pequeño golpe en el hombro y me fui hacia la casa, mientras él seguía riéndose. El sonido era melódico pero ronco, justo como tenía que sonar la risa de un hombre. Y pensando en lo que iba a hacer más tarde con él, me adentré en la cocina con una sonrisa.


Visión B:

Con los ojos aun pegados, intentaba no cortarme mientras untaba la mantequilla en la tostada. Era casi el medio día y allí estaba yo, desayunando. Con un par. Pero había pedido un día de descanso y aquello me estaba permitido. Tampoco era como si nuestro trabajo tuviera horarios. Ni jefes. ¿Ves? Ventajas. Luego estaba lo de que podías morir y que no te pagaban una mierda… pero no eran desventajas tan grandes ¿o no?
Estaba pensando seríamente en volver a trabajar en el periodico de la zona cuando V entró y me saludo. Tuve que reírme en cuanto la mire a la cara.
— ¿Qué? — preguntó
Cuando pude parar de reírme le contesté.
— Tienes grasa en la cara.
Frunció los labios en un gesto de disgusto, y se quitó las manchas con el dorso de la mano, peros sólo consiguió mancharse aun más. Me reí con más gana.
— Maldito Winchester… ¡¡de eso era de lo que se reía!! — exclamó mientras se limpiaba con un trapo y esta vez sí, conseguía quitarse las manchas.
La risoterapía a su costa parecía estar funcionando y me iba sintiendo cada vez de mejor humor. Mordí mi tostada con una sonrisa mientras V seguía murmurando maldiciones. Dijo algo sobre que no iba coger ninguna cerveza para nadie, y después se cayó.
La miré disimuladamente esperando que empezara de nuevo a quejarse, pero en vez de eso dijo:
— Tienes que ir a hablar con Sam.
La sonrisa se me heló en los labios y la tostada parecía no querer avanzar por mi esófago. Tragué audiblemente.
— ¿Para que?
V me miró raro, pero no dijo nada.
— Quiere que identifiques algunas fotos. Si nos aproximamos a su aspecto, tendremos más posibilidades de saber quien es.
— Perooo… ya os dije lo que sabía….— dije renegando como un niño que no quiere ir a tirar la basura.
— Bella James — dijo V, poniendo las manos en sus caderas — ¿Es que te da miedo Sammy?
— No — dije, pero no sonó muy firme.
— B…
No iba a decirle a V que no podía mirar a los ojos porque había tenido una fantasía tan caliente con él que en cuanto lo mirara a los ojos iba a acordarme de todas y cada uno de los detalles…
— Esta bien — dije con un mohín. Me estaba comportando como una niña pequeña y lo sabía…
V me sonrió y se puso a salir, pero antes avanzó hasta el frigorífico y cogio una cerveza.
— ¿Para ti?
— Para Dean — dijo mientras la agitaba con toda la fuerza que podía. La botella se lleno de burbujas y parecía una bomba a punto e explotar.
— Sí haces eso, se va a poner perdido de cerveza.
Sonrió maliciosamente y dijo:
— Esa es la idea, B, esa es la idea.
Y acto seguido salió, intentando parecer pura e inocente para que Dean picara en su trampa. Esos dos, eran iguales.
Terminé mi desayuno con mala gana y fui hasta la habitación de Sam. No pasa nada, pensé, va a estar vestido y ni te vas a acordar de su cuerpo desnudo. Además las fantasias no se notan en la cara…
Eso esperada.
Tomé aire y toqué a la puerta.
Por favor que este vestido, rezaba mientras esperaba que Sam contestara…”

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MensajeTema: Re: Cicatrices    Lun 26 Jul 2010 - 0:25

Ani te puse un punto por tu historia y tu talento para la narracion
Sigo esperando con ansias la continuacion Laughing

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MensajeTema: Re: Cicatrices    Lun 26 Jul 2010 - 19:30

te amo muchas gracias!!!!! mañana colgare la conti!!!! Besitos^^
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MensajeTema: Re: Cicatrices    Sáb 7 Ago 2010 - 14:57

Y la continuidad???? Sad llanto
Queremos leerrrrrr !!!!! foro

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MensajeTema: Re: Cicatrices    Sáb 7 Ago 2010 - 19:18

viackles escribió:
Y la continuidad???? Sad llanto
Queremos leerrrrrr !!!!! foro


Es cierto!!!! queremos leer más!!! Crying or Very sad
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MensajeTema: Re: Cicatrices    Dom 8 Ago 2010 - 0:44

en donde estas???? vuelveeeee llanto
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Cicatrices

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